Como todos los lectores de nuestra revista conocen, el pasado mes de marzo la Provincia Bética celebró su Capítulo Provincial. Como siempre es la ocasión para analizar lo que se ha hecho en el trienio pasado y proyectar los próximos tres años siguiendo las directrices de la Iglesia y de la Orden. En el Capítulo se renueva también el Gobierno de la Provincia.
Otro de los frutos capitulares es la reorganización de las comunidades tanto a nivel de personal como a nivel de servicios comunitarios.
Nuestra comunidad de Burkina acoge con alegría a su nuevo Prior. Se trata del P. Eugenio Kaboré, burkinabé. En este número del Escapulario del Carmen os los queremos presentar. Creemos que podréis amar más esta misión carmelita si conocéis más directamente a las personas que la componen. Ese es nuestro objetivo.
El P. Eugenio conoció la Provincia Bética Carmelita en 1989. Cuando llegó a España, inició el proceso de formación previsto en la Orden y continuó los estudios en Teología que ya había comenzado en su país.
Es Licenciado en Filología y Doctor en Sagrada Escritura. A partir del mes de septiembre es el Prior de la Comunidad Carmelita en Burkina y seguirá siendo el Maestro de Novicios.
I. ¿Eugenio, qué es para ti ser misionero?
Misionero para mí es ser cristiano. Y ser cristiano es ser misionero. Es decir vivir y trasmitir la fe recibida en Cristo. El misionero es un enviado a dar a conocer a Cristo. Ahora bien, en nuestra situación la acepción de misionero tiene una connotación especial al haber sido “enviados a un país de misión”. En este sentido la misión lleva un doble cargo: el de la fe en Cristo, que hay que trasmitir, y el del carisma que uno debe llevar sea religioso, seglar o diocesano. Aquí en Burkina Faso, mi tierra, yo entiendo el ser misionero en una triple dimensión: la cristiana, la carmelita y la africana. Poder fundir lo carmelitano y lo africano en Cristo para ser auténticamente cristiano africano carmelita.
II. ¿Cómo valoras la fundación carmelita en BF desde su implantación en enero del año 2000?
En 5 años más o menos la valoración es positiva y esperanzadora.Es una OBRA DE DIOS llevada por pobres personas. La valoro como tal y así la he ido viendo crecer; digo crecer con retoños y a veces con deficiencias de crecimiento. Como lo dice San Pablo, nosotros somos obreros pero es Cristo quien hace crecer la semilla.
No tenemos aun casa pero tenemos lo más importante: mucha ilusión y vocaciones.
Los hechos hablan por sí sólo:
1989 primera presencia africana en el Carmelo español.
2000 fundación en Burkina Faso.
En más o menos 10 años, hemos pasado de uno, que era yo, a 7 de los cuales 5 siguieron y hoy son sacerdotes.
Desde la llegada de los hermanos fundadores en Burkina el 11 de Enero del 2000 (día de mi cumpleaños por casualidad) hasta hoy día no podemos dejar de dar gracias a Dios por los milagros que realiza por nosotros en esta diócesis. Y los frutos están, visibles e invisibles. En gracia, la generosidad del Carmelo en Burkina, se manifiesta, lo creo profundamente, por las vocaciones que tenemos y seguimos teniendo: dos profesos; 4 novicios que profesarán proximamente; 3 prenovicios; dos postulantes y un buen grupo de aspirantes. Es obra de Dios y de nuestra Santísima Madre. A pesar de la precariedad en la que estamos todo esto nos da alegría y ánimo para seguir.
III ¿Qué podemos aportar como carmelitas a la Iglesia-Familia de BF?
La autenticidad de un carisma que es el nuestro. Creo que no podemos dar o aportar ni más ni menos que esto. Y espero que dando a la Iglesia-Familia se da también a todo el pueblo de Burkina Faso.
Es cierto que puede sonar muy teórica y muy clásica este tipo de respuesta. Quiero apuntar más lejos cuando hablo de carisma. Ser misionero hoy en Burkina, como en otra parte del mundo, requiere una doble actitud: dar y recibir.
En esta dinámica podemos percibir nuestra misión como un compartir la vida cristiana dando a Cristo, sobre todo el Cristo pobre, justo, solidario, etc., en donde hace falta. Burkina quiere vivir una identidad eclesial con dimensión familial. Y nosotros carmelitas somos ricos en experiencias de vida de familia.
Estamos en una sociedad y una Iglesia africana en crisis de crecimiento y de valores humanos. No tenemos que perder esta oportunidad de ser la alternativa de autenticidad de vida familiar dando a conocer y mostrando con nuestra vida, sobre todo, los valores profundos de comunión fraterna.
Junto a ello, y esta es una preocupación muy personal, el espíritu profético carmelitano en una sociedad como la nuestra que ya no tiene referencias espirituales. ¿Qué hacemos nosotros? ¿El silencio? ¿la discreción?
Aquí también tenemos que aportar algo nuestro y aquí se nos puede ir la vida. Es una cuestión de ser testigo también en este sentido.
La Iglesia-familia nos necesita hoy como testigos de valores humanos, familiares y comunitarios. Es un reto para nosotros ser “testigos” de valores religiosos en general y sobre todo de valores que están corriendo un fuerte peligro en esta Iglesia-familia: JUSTICIA, POBREZA EVANGELICA, SOLIDARIDAD, FRATERNIDAD.
IV ¿Cuáles son los retos más urgentes que se presentan a esta fundación carmelita?
Estamos en una diócesis floreciente y en una Iglesia en general rica en vocaciones y en carismas religiosos.
Puedo intuir que al hacerme esta pregunta, quieres saber lo que para mí son prioridades hoy en día para el Carmelo burkinabè.
Aunque parezca curioso, no voy a mencionar la cuestión de la casa que aun no tenemos. Hemos vivido más de 5 años en la precariedad pero esto no nos impidió seguir comunicando el carisma carmelitano.
Sin embargo, tengo personalmente una preocupación cada día más grande cuando pienso en el futuro de esta fundación. Es más espiritual, profunda, interior y me refiero a la identidad. No hay mayor peligro para la misión que tener a unos misioneros-funcionarios es decir personas que trabajan sólo por deber y obligación.
La urgencia nuestra es la vuelta al centro, que es nuestro Carisma. Quien dice “vuelta” supone necesariamente reajustes sacrificantes. Este es el primero y el último reto que se nos presenta hoy a nosotros. Aceptar ser “pioneros” con todo lo que conlleva de sacrificios, luchas, incomprensiones, etc. Y luego vivir la experiencia del profeta Jeremías: “Ahora pues, te ceñirás los lomos, te levantarás y les hablarás todo cuanto Yo te mande. No te espantes frente a ellos, no sea que Yo ante ellos te cause espanto” (Jer 1, 17).
El riesgo es caer en un uniformismo y en una insensibilidad tal que podamos dejar de aportar y conformarnos con el cumplir. Para ello, tenemos que PROFUNDIZAR nuestro carisma: conocerlo a fondo, discutirlo en relación con la realidad de aquí e ir creando espacios y modo de inculturación.
V ¿Qué mensaje te gustaría transmitir a los lectores de la Revista “Escapulario del Carmen”?
A los fieles lectores de la revista Escapulario del Carmen que han seguido el crecimiento de la semilla del Carmelo burkinabe sólo darles las gracias por su interés, su apoyo y sobre todo sus oraciones.
Pocos nos conocerán en cuanto individuos pero todos llevan seguramente esta fundación en el corazón porque es una casa más de la provincia y una ocasión más para dar a conocer a la Santísima Virgen del Carmelo.
Cinco años no son muchos pero bastante para dar gracias a Dios y a vosotros por todo lo hacéis y seguís haciendo. No estamos aún en la adolescencia. Somos todavía niños aprendices en el campo misionero. Os seguimos necesitando para que seáis vosotros los cimientos de oraciones y de apoyo que nos permitirán ser verdaderos carmelitas en estas tierras de Africa.
Agradecemos la disponibilidad del P. Eugenio y la claridad de sus respuestas. Desde esta página misionera le deseamos todo le mejor en esta delicada tarea que viene de asumir.
¡Hasta el mes próximo!
PACO DAZA, O. Carm.