El pan que yo os daré es mi carne por la vida del mundo

Misión Durante la semana del 7 al 14 del pasado mes de mayo, la Diócesis de Bobo-Dioulasso (Burkina Faso) ha celebrado el primer Congreso Eucarístico de su historia. Conferencias, exposiciones, celebraciones diversas e itinerantes por todas las cinco Parroquias de la ciudad, jornadas de adoración, etc., han marcado el ritmo de la vida cristiana de esta ciudad.

En palabras del Arzobispo, Monseñor Anselmo Sanon, este congreso se había pensado como una gran fiesta popular del Santísimo Sacramento, una cita que concernía a todos los cristianos y que invitaba a toda la Iglesia de la Diócesis a vivir plenamente de la Eucaristía y a reunirse en torno a sus mayores tesoros: la Palabra de Dios y la presencia real de Cristo.

Aún es pronto para evaluar, pero creemos que la sensibilidad del pueblo cristiano de Bobo-Dioulasso, en referencia al sacramento eucarístico y al compromiso por la caridad que él implica, se ha visto positivamente renovada. ¡Queda mucho por hacer, pero éste ha sido un gran paso!

Descubrir la importancia de la Eucaristía es descubrir la fuerza espiritual que hace de ella y el proyecto de vida que nos invita a encarnarnos en la hsitoria como Cristo lo hizo: ¡hasta dar la vida! La Eucaristía, celebrada y adorada, es sacramento de misión. En ella, Jesucristo, maestro por excelencia de comunión y ejemplo supremo de servicio, nos invita a participar con él en el misterio de victoria del bien sobre el mal. La Eucaristía nos ilumina, nos alimenta y nos envía. Es fuente de santidad y alimento espiritual para la misión. Nos manifiesta, nos revela y nos comunica la plenitud del amor de Dios. La Eucaristía nos anima a ser "pan" para los otros, a comprometernos en la construcción de un mundo más justo y más fraterno.

Paco Daza, O. Carm.
(Burkina Faso)

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