LA BIBLIA

1. La familia de Saulo:

Del hecho de que su fa-milia podía permitirse el “lujo” de poder enviar al joven Saulo a Jerusalén para realizar estudios superiores, nada menos que “a los pies” del gran profesor Gamaliel, uno de los más famosos Doctores de la Ley, podemos deducir, que era una familia pudiente. Evidentemente su padre quería hacer de aquel joven, algo más que un hábil comerciante, como él era; Saulo gozaba de una inteligencia despierta y aguda. De la familia de Saulo no sabemos nada más. Lucas nos informa pasajeramente que Pablo tenía una hermana en Jerusalén, cuyo hijo le hizo un buen servicio a su tío, cuando estaba prisionero en Jerusalén (Léase Actos 23, 16ss). En los años de más intenso estudio sobre los libros sagrados del Antiguo Testamento y sobre los comentarios que los más célebres rabinos hacían sobre ellos, se encendió en el joven Saulo la pasión por la Ley Mosaica.



2. El fervor judaico en Saulo:

La religión judaica y las tradiciones nacionales, enseñadas por la corriente farisaica tenían en Saulo no sólo un escrupuloso practicante, sino también un fanático defensor. Por eso posteriormente pudo decir de sí mismo de haber tenido en el judaísmo una conducta irreprensible, más aún, haber superado a todos sus coetáneos en el celo por las tradiciones judaicas. (léase Filip. 3,5; Gal 1,14): era un intransigente para con los compromisos y las adaptaciones; aún después de la conversión, seguirá siendo el mismo espíritu irrefrenable, pero ya no en relación a la Ley Mosaica sino hacia la persona de Cristo, al que deseará dar a conocer a todos los pueblos, para que acojan su verdad y su gracia: pera esto sí que demostrará un magnífico espíritu de adaptación, haciéndose hebreo con los hebreos y pagano con los paganos.

3. Acabados sus estudios superiores:

Probablemente Saulo vol-vió a Tarso, donde pudo ejercer la profesión de Rabino, o doctor de la Ley en la comunidad hebrea de Tarso. De todas formas él estuvo lejos de Palestina durante los años en que Jesús desarrolló su minis-terio público (entre el 28-30 a. Xto). De hecho parece que Saulo no conoció personalmente a Jesús. El joven rabino era una de las grandes promesas del partido de los fariseos: goza de la confianza del Sanedrín, que le confía oficios policiescos de buscar y perseguir a los cristianos considerados como herejes del patrimonio religioso nacional. Reaparece en Jerusalén, aprueba la condenación de Esteban, el primer mártir cristiano, ofreciéndose a guardar la ropa de los viejos fariseos, mientras estos apedreaban al joven diácono cristiano (Actos 8,1). Saulo lleno de furor se ofrece para perseguir a los cristianos, donde quiera que se encontrasen.

JAIME ANDRADE, O. Carm.