l Papa ha vuelto a hablar de la vida humana en una homilía en la Iglesia de Santa Ana de Roma: “el hombre no es propietario de la vida sino más bien custodio y administrador”. Este es un principio que rechina con la mentalidad actual de que cada cual es dueño de su cuerpo y hace con él lo que le place, asi como de su vida. Especialmente el Papa levanta la voz en defensa de la vida en sus estadios más débiles, como son en su estadio embrionario con el aborto, como en su último estadio con la eutanasia.
l Papa nos avisa sobre una previa premisa a toda tarea asistencial, se debe tener un compromiso serio a favor de la vida, válido para cualquier grupo humano que trabaje por la tarea asistencial, pero especialmente importante para los cristianos. La actitud siempre favorable al “otro”, sin exclusiones ni discriminaciones. Y en especial para la “vida naciente marcada por el sufrimiento y la marginación, particularmente en su fase terminar. Toda vida humana “merece siempre ser defendida y promovida”, dice el Papa.
n principio que choca frontalmente con el hedonismo rampante en el mundo de hoy. Nuestros obispos han insistido recientemente sobre este tema.
n un tiempo en que va teniendo conciencia de la defensa del Medio Ambiente por la importancia que tiene para una vida digna del hombre en el futuro, al ser humano, imagen de Dios, amado y querido de Dios, se le manipula y se atenta contra él, desde su concepción hasta sus últimos días de vida. Si debemos sentir un respeto reverencial por la creación material porque es el hábitat del ser humano, qué respeto no debe tenerse por la vida humana en cualquiera de sus estadios. La vida humana y la dignidad del hombre son especialmente sagradas.