ace ya casi dos meses del 11 de marzo y aún seguimos llorando por los asesinados en los trenes de las estaciones de Atocha, y los apeaderos El Pozo del Tío Raimundo y Santa Eugenia, en Madrid. Nunca podremos olvidar tan horrendo crimen. Al no haber tenido fecha más cercana al 11-M que el número de mayo (el de abril ya se estaba imprimiendo) lo hacemos ahora para dejar constancia de nuestro dolor y de la repulsa de cualquier clase de terrorismo. Es difícil de poder entrar en la mente del terrorista, porque no es la mente normal de cualquier ser humano, es una mente pervertida por el fundamentalismo.
spaña sigue estando de luto. ¡Qué importa que haya sido Al Qaeda y no ETA! Esto no supone absolver a ésta. Tan asesina es una organización como otra. ETA, como han recordado nuestros obispos, es una organización intrínsecamente perversa, dispuesta a perpetrar matanzas indiscriminadas.
i para algo ha servido esta barbarie, es para manifestar que somos muchos más, muchísimas más las personas que tenemos sentimientos humanos, como ha dejado en evidencia la solidaridad en su más alto grado de nuestro pueblo: oraciones, minutos de silencio, manos blancas por la paz, miles de velas encendidas, ramos de flores, banderas con crespones; y los policías, los bomberos, el personal sanitario de los hospitales, la gente silenciosa que lleva por dentro el dolor compartido. Ha sido el protagonismo de un pueblo, conmocionado primero, pero después conmovido que ha dado un claro ejemplo de solidaridad.
nte un país que todavía sigue de luto hay que hacer una gran alianza contra el terrorismo. ¡Qué no olviden esto los políticos de cualquier signo que sean!
Citando a los obispos: "nunca puede existir razón moral alguna para terrorismo".