EDITORIAL

nte la sorprendente urgencia del Gobierno en querer legalizar el llamado matrimonio de los homosexuales conviene pararnos a reflexionar. Esto puede tener graves consecuencias para el futuro en la sociedad española. Por supuesto que conviene hacerlo desde la observación de la realidad y el sentido común, que son patrimonio de toda persona, creyente o no. Este tema no es que tenga repercusiones negativas contra la Iglesia, sino fundamentalmente sobre la sociedad. ¡Por favor, aquí hay alguien que se ha vuelto loco! Como se suele decir: “Lo que no puede ser, no puede ser”.

o se trata de un asunto confesional, sino previo, más básico y elemental, de configuración de la familia y de la sociedad. Con el proyecto sobre el matrimonio homosexual, el Gobierno español inicia la ceremonia de la confusión, en la que nadie sabe cosas tan elementales como quién es quién. Así, habrá casos en los que concurrirán dos maridos, y en otros ninguno, y lo propio sucederá con la mujer. La ley creará una auténtica ficción de matrimonio, siendo todos conscientes de que, en la realidad de las cosas, esa futura institución no existe, al menos que el legislador haya descubierto la cuadratura del círculo.

a ficción arranca de la denominación misma, pues la unión entre dos hombres o dos mujeres, entre sí misma, no cuadra en modo alguno el término matrimonio (etimológicamente, matris munus, es decir, oficio o tarea de la madre). Explíquesenos qué rol materno se desempeña en ese matrimonio de gays. La ley tendría que fingir que uno de los hombres haga de esposa. Y si se trata de otro de lesbianas, la ley deberá concretar, además, quién de ellas cumple aquella función. Se trata de un montaje absurdo. Y después habrá que salir a la búsqueda de niños. ¡Qué preclara mente habrá ideado semejante disparare! .

n nuestra sociedad, hoy día, gracias a Dios, nadie tiene nada contra los homosexuales. Se les respeta y acepta con naturalidad, y punto. ¿A qué viene todo esto? Aquí, o hay mucha ignorancia, o una mente diabólica. ¿No hubiera sido más sencillo solucionar los temas legales de las uniones de homosexuales para que no sufran discriminaciones? Pero ni matrimonios ni adopciones de hijos que no tienen sentido alguno y sí graves consecuencias sociales.