Sin preámbulo alguno, hay
que ser breve, empiezo por decir que se trata de un recurso o técnica
de la creatividad literaria. Sirve para excitar la imaginación
y empezar a escribir. Esta técnica la presenta Gianni
Rodari en su “Gramática de la fantasía”.
Basándose en la estructura binaria del sistema lingüístico
por la que un signo tiene tienen valor en cuanto se opone a otro
– ya sea en el plano fonético, morfológico o
semántico -, este autor dice que “no existen conceptos
por sí solos, sino que generalmente son binomios
de conceptos”. Es decir, parejas de conceptos. Así
blando existe por oposición a duro; caliente
por oposición a frío, etc.
Pues bien, Rodari llama binomio
fantástico a una pareja formada por dos palabras pertenecientes
a dos mundos conceptuales distintos que, al chocar entre sí
salta una chispa capaz de lanzar a la imaginación a crear
nuevos significados.
Se trata de dos palabras que normalmente
no encontramos juntas porque no están relacionadas entre
sí. Es la imaginación la que tiene que establecer
un parentesco por el que surja un mundo fantástico, un relato
en el que dos palabras extrañas puedan convivir.
PROCEDIMIENTO QUE SE SIGUE
Se buscan dos palabras, por ejemplo, en el diccionario, al azar,
o señalándolas con el dedo sin mirar. Esas dos palabras
forman el binomio fantástico. Hay que procurar que
no sea un binomio lógico, es decir, que ni pertenezcan
al mismo campo semántico, como rosa – flor;
ni a la misma familia léxica, como agua – aguacero...,
sino palabras que sean completamente extrañas una a la otra.
Ejemplo
Supongamos que nos han salido las palabras lámpara
y árbol. El primer paso consiste en unirlas por
medio de preposiciones y ver qué sugerencias surgen:
- lámpara de árbol.- ¿Lámpara
que está hecha de un árbol? ¿Qué se
parece a un árbol?
- Lámpara para el árbol.- ¿Necesita
el árbol una lámpara (foco, linterna) para ver las
aves que se cobijan en sus ramas? Hace falta una lámpara
para mirar en las grietas de su corteza? ¿Alguien ha huido
y se ha escondido en el árbol?
- Árbol para la lámpara.- ¿Para colgar
la lámpara? ¿Para que le proporcione sombra?
Luego se imagina uno situaciones
y se empieza a escribir. Se le da vida a mundos y a personajes inanimados,
se echa a volar la imaginación. De este modo puede nacer
una historia...
Como todo método, hay que
ejercitarlo, sin desánimo, con paciencia e insistencia. No
me detengo a exponer las diversas opiniones que hay acerca de las
técnicas de escribir ni a enjuiciar su eficacia.
Me limito a responder con una breve aclaración a la pregunta
sobre el binomio fantástico.
FRANCISCO A. GONZÁLEZ CEREZO, O.
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