Nuevas formas
de comunidad en nuestra Orden bajo el espíritu
de esta bula
En
este mes de octubre termina el año conmemorativo
de los 450 años de la Bula “Cum nulla” que
abrió el carisma de la Orden del Carmen a las mujeres,
en su forma más original, y a los seglares en sus
distintos estados de vida. Hoy la Orden del Carmen no es
sólo un tronco lleno de vida solitario, sino con
ramas llenas de vida espiritual en sus más variadas
formas de vida. Toda esa hermosa y variopinta actual Familia
Carmelita tiene su origen en algo tan humilde como esa
bula Papal, llamada “Cum nulla”. Sin esta bula
en el seno de la Orden del Carmen no hubiera habido tierra
fecunda (espacio canónico) para florecer unas flores
de santidad como Teresa de Ávila, M.ª Magdalena
de Pazzi, Teresa de Lisieux, o Teresa Benedicta de la Cruz,
por citar las más estelares.
Con este motivo me permito hacer algún comentario a los ultimísimos
brotes de vida que en nuestros días está dando el terreno abonado
por esta bula. Me sirve de base lo publicado en CITOC en el n. de abril-junio
de 2003. SIGUIENTE
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