A la conferencia siguió grupos de trabajo y puesta en común en la Asamblea.
Por la tarde se comenzó con una Lectio Divina, que se convirtió en uno de los momentos más especiales del encuentro y a continuación fue la conferencia: “El carisma laical y el carisma religioso; una misión común en la Iglesia, que expuso Dña. María Luisa Paret, que insistió en que la promoción del laicado es uno de los signos de esperanza de la Iglesia y que es necesario pasar de una pastoral de mantenimiento sin horizontes a una pastoral comunitaria de corresponsabilidad. También resaltó que el servicio cristiano no se fundamenta en la ordenación sino en la unción bautismal: “la Iglesia debe ser una comunidad de iguales y no una comunidad de desiguales”. Es preciso hablar, no sólo de corresponsabilidad, sino de actuar corresponsablemente. Los laicos no son la clientela del clero sino que tienen que responsabilizarse de la misión de la Iglesia.
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De lo contrario, ésta no podrá cumplir su misión.
Uno de los momentos más intensos fue cuando los carmelitas ‘laicos’ empezaron a dar su propio testimonio de vida. Los laicos tenían cosas que decir y las dijeron con toda libertad y bajo la atenta escucha de los carmelitas ‘clérigos’. Se sintió la necesidad de que frailes, religiosas, monjas y laicos formen un solo corazón, una sola familia.
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