“Más vale tarde que nunca”, dice el viejo refrán. Y nunca mejor aplicado cuando terminamos de conocer la noticia de que la Virgen de Trápani ha sido nombrada Patrona de la Diócesis del mismo nombre, junto con San Alberto de Sicilia, carmelita, cuyo patronazgo ya se venía celebrando desde tiempos inmemoriales.
En efecto, desde el Vaticano le fue notificado a Mons. Francesco Miccichè obispo de Trápani, que la Virgen del mismo nombre había sido nombrada Patrona de su diócesis, junto con el ya tradicional patrono San Alberto, por decreto del día 30 de enero de 2006, firmado por el cardenal Francis Arinze Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
Sin embargo, tan grata noticia no deja de sorprender cuando la Virgen de Trápani es celebérrima nada menos que desde el siglo XIV cuya devoción no sólo se extiende por tierras sicilianas sino por gran parte de Italia, incluso por nuestras tierras del Sur, traídas sin duda por los virreyes españoles y por los propios carmelitas, ya que esta devotísima escultura en alabastro está considerada iconográficamente como la primera imagen de talla que se veneró bajo el título de Ntra. Sra. del Monte Carmelo y traída, según la tradición, del mismo monte de Palestina donde tuvo origen la Orden del Carmen a principios del siglo XIII. La escultura se atribuye a la escuela de los Pisano entre 1245 y 1314. Es tan devota y bella la imagen que en cierta ocasión dijo de ella el propio Virrey de Nápoles Enríquez de Rivera: 'Quien desee verla más bella sólo en el cielo podrá contemplarla'.
De esta bellísima imagen del Carmen de Trápani ya nos ocupamos en otro tiempo y lugar (Escapulario del Carmen, septiembre de 2002); baste decir que en siglo XVI, el entonces virrey de Nápoles D. Enrique Enríquez de Guzmán, admirado y devotísimo de la Virgen de Trápani, hizo este comentario: “Quien desea verla más bella de cómo está aquí, debe ir al cielo para poderla ver”. Los mismos virreyes extendieron esta devoción, especialmente por tierras de Andalucía.
No hace mucho un profesor de la Universidad de Sevilla visitó Sicilia y quedó profundamente impresionado por la devoción que allí se tiene a la Virgen María (especialmente bajo la advocación del Carmen) y su Semana Santa que la equipara en su modalidad con la que se celebra en Andalucía . 'Recientemente tuve la oportunidad de vivir una procesión de gloria en Palermo, la del Carmine de Ballarò, y os aseguro que fue esa experiencia la que me cata-pultó a escribir este artículo', escribe el cronista. 'Nunca olvidaré aquella calurosa tarde del último domingo de julio… La preciosa imagen de la Vergine del Carmine, revestida de plata, descendió de su paso por una rampa similar a la nuestra del Salvador, entre arcos de flores blancas y bombillas que parecían recién transplantados desde Carrión o Almonte'.
La comparación con su Andalucía de origen es inevitable en el autor. 'Aquella procesión de la “Congregazione di Maria Santi-ssima del Carmelo”…, podría estarse celebrando perfectamente en cualquiera de los pueblos o ciudades de nuestra Andalucía. Gratísima fue sobre todo la experiencia de encontrarme tanto fervor hacia la Virgen y unos modos tan familiares de expresarlo'. Y cuando habla de Trápani, dice que la ciudad 'es conocida en toda Italia por sus salinas, por su puerto y por su famosa Madonna, cuya devoción se expandió hasta nuestras villas de Osuna o Marchena' 1.
No cabe duda que la misma imagen del Carmen que durante siglos presidió en el templo de la Casa Grande del Carmen de Sevilla está inspirada en la de Trápani, tallada en alabastro en el siglo XIV, fecha de la fundación sevillana. También sabíamos que durante los siglos XV y XVI salieron de los talleres sicilianos numerosísimas reproducciones más o menos exactas de la original y de las que hemos hallado algunas devotísimas copias como la del Museo del Beaterio del Pozo Santo en Sevilla y las dos que poseen las Mercedarias Descalzas de Osuna.
Pero desconocíamos los otros ejemplares existentes en Marchena. Preguntando al citado profesor, muy gentilmente me facilitó la siguiente nota: 'Copia en alabastro de la Virgen de Trápani del siglo XVII. Dimensiones 60 x 26 x 20 cms. En la peana lleva la inscripción «Salus Infirmorum». Se encuentra en el Convento de San Andrés de Marchena. Otra copia de similares características existe en el Convento de la Concepción de Marchena (aparece en inventario de 1670). Según Ravé parecen haber sido donadas por D.Rodrigo Ponce de León, IV Duque de Arcos, que fue Virrey de Nápoles'.
También desconocía que la segunda talla de las Descalzas de Osuna es 'una reinterpretación andaluza del modelo iconográfico italiano. Es de madera tallada, dorada, estofada y poli-cromada y se atribuye a Alonso de Mena (primer tercio del XVII). Fue un encargo específico para que presidiera el altar mayor del convento (hoy ocupa ese lugar una Virgen de la Merced)'. Ahí quedan esos datos para la historia.
Ismael Martínez Carretero, O. Carm.