No lo está aún, pero estará coronada en este mismo mes de julio.
Esta devoción carmelitana arranca en Málaga desde principios del siglo XVI porque la presencia carmelita por tierras malagueñas se remonta a 1500, fecha en la que fundan en Antequera las carmelitas de la Encarnación, procedentes de Écija; trece años más tarde llegaron los frailes, instalándose en la ermita de San Sebastián el Viejo, hoy El Carmen. Y muy pronto prendió la devoción de la Virgen del Carmelo entre los antequeranos hasta el punto de que, según nuestro cronista Rodríguez Carretero, “apenas hay vecino de Antequera que no sea cofrade del sagrado escapulario de la Virgen”.
Más tardía fue la llegada de los carmelitas a la capital, obra del entonces fr. Gabriel de la Peñuela, carmelita observante que en la descalcez tomaría el sobrenombre de la Concepción. Quiso seguir la vida de ermitaño propia de la reforma y para ello eligió la ermita de San Andrés, situada en el barrio del Perchel, lugar que le fue concedido en 1584, siendo aprobada la fundación por el Rvmo. Juan Bta.
Caffardi, General de la única Orden que había entonces. En 1592 se concluye el convento y un año más tarde la Orden del Carmen quedaría dividida en descalzos y observantes. El titular del convento era San Andrés pero siempre será conocido por El Carmen del Perchel.
Según nos expuso en el Congreso de Córdoba el profesor Andrés Camino Romero, la devoción del Carmen malagueña surge unida al culto de las almas del purgatorio y la fecha más antigua que sobre su Hermandad hasta ahora se conoce se remonta a 1755, siendo de la opinión que se debió de fundar al menos 50 años antes.
Tras la exclaustración de los frailes en 1835 y la expropiación del convento, la devoción del Carmen se mantuvo viva durante muchos años aunque muy pronto desapareció la hermandad.
ESTA IMAGEN DESAPARECIÓ EL 11 DE MAYO DE 1931.
POR EL GRABADO DEL SIGLO XIII YA APARECE COMO
PATRONA DEL MAR. CURIOSO: LA AUSENCIA DEL NIÑO.
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Consta que en 1838 fue la propia vecindad la que organizó la procesión y que en 1849 la costearon los marinos. En 1856 el propio obispo Cascallana asistió en las fiestas de julio a esta manifestación de devoción popular. Intentos hubo de reorganizar la cofradía, y así se hizo en 1863, pero siempre tuvo una lánguida existencia hasta el punto de que a finales de siglo ya se pierde todo vestigio de la misma. Con ocasión de proclamar a la Virgen del Carmen como Patrona de la Marina en 1901, Málaga vibró con entusiasmo por parte de tan ilustre corporación.
Desde 1915 existe una Junta Organizadora exclusivamente para procesionar a la Virgen con la particularidad de que ya incluía en su recorrido trasladar la sagrada imagen por el mar, y así se observó durante los años siguientes.
Camino Romero parece vivirlo cuando con todo detalle describe el cortejo según la prensa. “El acto religioso más importante del verano malagueño era, sin duda alguna, la salida procesional de la Virgen del Carmen que se había convertido desde 1915 en un fenómeno social”. Y desde entonces lo sigue siendo.
La intervención de los carmelitas tuvo mucho que ver en esta revitalización del fervor popular; consta que el P. Luis Mª Llop predicó en 1920 y él mismo nos narra la apoteósica procesión. Ya no se perdería esta relación de los Carmelitas con la Hermandad hasta el punto de que en 1935 quedó elevada ésta a la categoría de Orden Tercera por medio del Provincial de la Bética P. Rafael Rangel y a instancias del celosísimo párroco del Carmen D. José Jiménez Compaña.
Pero esto lo contaremos en otra parte. Nuestra cordial felicitación para esa fervorosa
Hermandad con ocasión de la Coronación Canónica de su devota imagen, habiendo sabido superar los duros embates, y no sólo del mar, con los que se encontró a lo largo de su complicada historia.
ISMAEL MARTÍNEZ CARRETERO, O. Carm.
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