TEMA DEL MES
PROBLEMAS SOBRE EL SISTEMA EDUCATIVO
1. Dimensión de la Educación

Una de las dimensiones más importantes del hombre es la educación pues a través de ella se consigue la formación de la persona, el progreso y la actitud ante los problemas de la sociedad y una mayor garantía para la libertad, la justicia, la lucha por la paz, por una convivencia pacífica y una tolerancia respetuosa con los demás.

Si no existe esta dimensión de la educación, nunca podemos avanzar en una cultura, nunca podemos aceptar en una cultura de la paz, ni construir una sociedad basada en el respeto y en la aceptación de una pluralidad de culturas.

2.- Uso partidista de la educación

Sin embargo, los problemas de nuestra sociedad se están agravando por posiciones distintas en el sistema educativo que están enturbiando nuestra convivencia y nuestra identidad.

Los distintos sistemas educativos han pasado con m ás pena que gloria y poco a poco han ido disminuyendo o desvirtuando no sólo los contenidos, sino los valores y la proyección futura de los alumnos.

Los distintos sistemas educativos

Las respuestas a esta realidad la están dando los alumnos con su pasividad ante la educación, la violencia en los centros, el fracaso escolar y la falta de convivencia.
En el actual sistema educativo se han introducido una serie de materias, posiblemente adecuadas a la formación, pero en detrimento de otras materias más importantes.

La historia ya no forma parte de la educación. Nuestro legado histórico está minimizado y adaptado a las distintitas autonomías. Lo mismo pasa con la Literatura seccionando o anatematizando a escritores que son una leyenda cultural importante.

La razón de este desconcierto son la falta de consenso en estas materias importantes y la autoridad de las Autonomías para determinar los contenidos de esas materias.

3.- Criticas al sistema

Catedráticos importantes desde los Institutos, la Universidad y desde el ámbito de la Real Academia Española y de la Historia no están conformes con esta situación debido al vacío cultural y al desequilibrio importante que se puede producir en los alumnos de las distintas autonomías.

Los padre tienen derecho a defender la educación que quieren para sus hijos.

No nos extrañe que nos encontremos con estas frases: «la literatura ha desaparecido», «la historia se podrá manipular en cada comunidad», «con la manipulación histórica se manipula a un pueblo», «los alumnos de secundaria tendrán veinte horas menos de Geografía e historia y diez menos en lengua y literatura», «los alumnos españoles se despiden de los Reyes Católicos y de Cervantes»

4.- La religión en la educación

A este plan general se añade el problema de la asignatura de la Religión dentro del sistema educativo. Esta es una cuestión que se está saltando la misma Constitución española, que es «aconfesional, pero no laica» y los Acuerdos de España con la Santa Sede.

El grito contra la Religión se produce con el grito de viva la laicidad. Este nuevo e incitante grito «en el aspecto religioso, se traduce en la imposición de un Estado laico, interpretando, a su modo, la aconfesiona-lidad del Estado, marginando la Religión en la enseñanza y persiguiendo cualquier símbolo o actitud religiosa».

Voces importantes, dentro y fuera de la Iglesia, se han pronunciado, en diversas ocasiones, contra todas estas patrañas, sistemáticamente organizadas, por intereses partidistas.
Las distintas frases, pronunciadas por diversos personajes e Instituciones nos dan una idea de las injusticias que se están produciendo contra la Religión.

«Una enseñanza laica en la escuela pública no es constitucional». Las razones son fáciles de comprender. Comienza con un juego inocente de palabras.

«De la aconfesionalidad, a la laicidad y termina con una imposición laicista», que agota cualquier otra opción e impone, mediante la nueva asignatura «Educación para la ciudadanía» que condensa todos los principios para un nuevo tipo de sociedad conforme con una ideología determinada. «Maneja la enseñanza y tendrá en tus manos el poder».
Los principios morales o de comportamiento obedecerían sistemáticamente a los elementos constitutivos de la laicidad en detrimento de la formación integral de la persona y de la vaciedad de cualquier elemento religioso.
Todo tendría sentido bajo el prisma ideológico de la «laicidad» que daría sentido a una sociedad plural en todos los sentidos, tanto en el aspecto cultural, social, como religioso.

Lo curioso de toda esta argumentación es que se salta la Constitución, pero esto no importa, porque se puede interpretar al capricho de intereses particulares intentando siempre poner en entre-dicho la Religión porque, según su teoría, «la Religión y la democracia se excluyen».
¿Cómo es posible tanto cinismo para enmascarar su rechazo sistemático a la Religión?

5.- Reacción Social

Realmente, dentro de esta ideología, hay aspectos que no se pueden admitir porque van contra la libertad de todos.
Los padres tienen derecho a defender la educación, que quieren para sus hijos, dentro de la legalidad y oponerse a cualquier intento de imponer un sistema, que va contra sus principios, contra la Constitución, que reconoce su derecho a educar a sus hijos según sus convecciones religiosas y morales.
Basado en estos principios no nos extrañe que los Padres ejerzan este derecho a la educación y no admitan el sistema que quieren imponer. Tenemos que decir abiertamente que no estamos de acuerdo con que exista en el sistema educativo una asignatura, que como dice el Cardenal Cañizares, plantea «una visión distorsionada del hombre».
La realidad es que todo este sistema nos lleva a una serie de actitudes contrarias al respeto y a la dignidad de gran parte de la sociedad.
La guerra entablada contra la Religión tiene su practicidad en desprestigiarla reduciéndola al ámbito de lo privado y de la conciencia del hombre. También se toman represalias con todos los símbolos religiosos llegando hasta las más anacrónicas represiones suspendiendo cualquier acontecimiento religioso en centros públicos.
La sociedad tiende o debe tender hacia la igualdad de derechos. Todos tienen derecho a airear sus símbolos, a proclamar y hacer alarde de su ideología, todos, menos los creyentes. Los cristianos no tenemos derechos, pero sí estamos obligados a ser condescendientes con ellos a pesar de que van en contra de todo derecho y, sobre todo, de nuestra propia conciencia.
Tampoco se puede admitir que se reconozca, como guía didáctica, dedicada a alumnos de ESO, obras en las que se incluye el ideario político de un escritor, que anatematiza a la Iglesia y va contra toda la tradición y contra otras cosas y que al mismo tiempo sean propuestas y financiadas por la Junta de Andalucía. Una de sus bondades literarias es decir que «la derecha, como la Iglesia, como todas las Iglesias, están en posesión de la verdad, son una tabarra de mucho cuidado, un modo muy eficaz de joder al prójimo». «En la derecha hay muchos fanáticos de España». Todos los textos suponen una visión partidista que no se puede admitir.
Los Padres de los alumnos quieren la retirada inmediata de esta guía didáctica pues supone un adoctrinamiento de sus hijos y piden explicaciones, ante estas opiniones subversivas e intentan obligar a los gobernantes a que jueguen limpio en el problema de la educación, pues parece que sólo les importa realizar su plan sin tener en cuenta los derechos de los demás. Todo esto lleva a un desconcierto en alumnos y profesores, padres de familia e Instituciones sociales.

Coexistencia

6.- Hay que respetar la ley de la Constitución
La ley debe aclarar todas estas cuestiones pues realmente nos enfrentamos con unos problemas muy delicados. La educación consiste en ofrecer una riqueza en contenidos, en valores y una posibilidad de crear un espíritu crítico para formar la personalidad de los alumnos en una sociedad democrática.

No se puede adoctrinar o transmitir una ideología sesgada y avalada por principios partidistas contrarios a la libertad que exige la misma Constitución. En el proyecto educativo, la Iglesia, los Obispos, los cristianos, las diversas organizaciones implicadas en la educación, luchan por conseguir una educación libre, ajena a opciones política y firme en la libertad necesaria para vivir según sus principios y creencias.

La coexistencia de la Religión en un Estado aconfesional o laico no significa, ni mucho menos, que la Religión sea relegada al ámbito de lo privado y que sea eliminada de un proyecto educativo, que se desarrolla en democracia, busca la igualdad de oportunidades y quiere vivir en consonancia con sus creencias en un clima de solidaridad y respeto.

¿Por qué se permiten tantas cosas que nos llevan a la ruina y al desprecio de unos con otros? La Constitución garantiza una libertad de enseñanza, hay unos acuerdos Iglesia y Estado, la Iglesia no quiere privilegio alguno, su deseo es la unidad y el respeto, trabajar por el bienestar social en un Estado democrático ajeno a cualquier tipo de política y defensora de los derechos del hombre. Tanto proclamar libertad y todo queda en papel mojado y sometido a intereses partidistas que no ceden ni un ápice en aplicar sus objetivos.
7.- Defensa de los profesores de Religión

La última señal de esta confrontación está basada en los mismos profesores y su identidad como tales. Los profesores de Religión denuncian que cuatro comunidades socialistas no computan su docencia previa en las pruebas, para las plazas de otras asignaturas, teniendo las mismas licenciaturas civiles que cualquier otro profesor. El profesorado tiene garantías suficientes por la misma materia, porque pertenecen al claustro de profesores y tienen todas las garantías necesarias para ser reconocidos como tales y con los mismos derechos que los demás profesores.

La Conferencia Episcopal iniciará una batalla legal si el ejecutivo no modifica el Estatuto de los docentes de Religión. Esta lucha va a ser larga y complicada. Es conocido por todos, que la crítica de los Obispos al sistema educativo, está protagonizado porque a la Religión no se le da la categoría, que tiene como asignatura fundamental, va contra los acuerdos de la Iglesia y Estado y en contra del derecho de los Padres a exigir la libertad de enseñanza.

En este mismo contexto la Conferencia episcopal afirma que la «Educación para la ciudadanía» está en contra de todo carácter democrático.

Estos problemas se complican demasiado y su solución no es fácil por la resistencia a no conceder un Estatuto propio al profesor y a la asignatura de Religión, que garantice su dignidad, como profesores, la continuidad de la misma asignatura de Religión y el derecho de los Padres a una libertad en la enseñanza.

Opinión

8.- El deseo de todos

La opinión de gran parte de la sociedad está experimentando que el sistema educativo va de mal en peor y necesitamos una enseñanza de calidad, que garantice una formación integral, en la que todos los implicados en este empeño, estén satisfechos y al mismo nivel de los países, que nos rodean y con los que tenemos, lógicamente, que competir.

No se puede consentir con un «Bachillerato descafeinado» que implica más fracaso escolar, y menos exigencia en los alumnos, menos autoridad y peores resaltados.

Desde otras instancias políticas se oyen voces alarmantes porque se pone en peligro el futuro del conocimiento, porque rebaja las exigencias de los alumnos, porque se pone en tela de juicio el futuro de los escolares puesto que nuestro mundo, la educación, los conocimientos, la tecnología, son elementos fundamentales para alcanzar éxito en la sociedad, en las universidades y en la dirección de empresas.

Con este tipo de educación permisiva, conformista, fácil, sin exigencias, no vamos a ninguna parte. ¿Hacia dónde camina la educación? Buscamos un camino que abra nuevas perspectivas y nos sitúe en el lugar que nos pertenece. Nos planteamos esta cuestión para que nos dejemos de partidismos y comprendamos las exigencias de nuestra sociedad en relación con la competitividad que exige nuestra incorporación a Europa. Si no tomamos medidas urgentes y positivas las próximas generaciones se encontrarán sin medios suficientes para enfrentarse y formar parte de una sociedad demasiado exigente y competitiva. La exigencia a los alumnos es la mejor garantía de un futuro mejor.

JOSÉ G. PALMA, O. CARM.