Hemos planteado todo esto porque la sociedad actual no puede aguantar estas situaciones y se tiene que establecer un final a estos desequilibrios sociales o estos pueden llegar a amenazar ese mundo y terminar con su poder.
Tan importante es terminar con esa situación de injusticia que desde organizaciones cristianas y la misma autoridad del Papa han señalado las características que se deben tener en cuenta para crear un nuevo orden mundial en el que todos participen de los beneficios de la nueva economía.
Las líneas de este pensamiento, en nombre de la Iglesia, provienen de su propia ideología, desde su encarnación en los problemas de ese mundo desfavorecido y desde la actitud de esas mismas gentes que piden un nuevo orden social.
El primer principio que rigen los Documentos de los Papas y de las «Organizaciones cristianas» es «que lo que sorprende es el contraste entre el orden maravilloso impreso por el Creador del universo y el desorden que reina entre los individuos y los pueblos». «Parece como si las relaciones, que entre ellos existe, no puede regirse más que por la fuerza». Los fundamentos de una construcción nueva son la verdad, la justicia, el amor y la libertad»
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De nuevo volvemos a la doctrina de la Iglesia, que posiblemente, sea lo que ha creado esa nueva conciencia de «construir una tierra de todos», llegar a un conocimiento de la emigración de esos pueblos y crear una conciencia de una mayor justicia, libertad y solidaridad. También otras organizaciones mundiales, afirman que se necesita otras cosas importantes para cambiar el rumbo y dar opción a más de 3.000 millones de personas.
Las nuevas expectativas están tomadas de un informe de Manos Unidas que nos llama a cuatro cosas importantes: Responsabilidad» de cada país, de toda comunidad mundial y de todos los actores de la sociedad en relación con el mundo, con un nuevo desarrollo solidario y en beneficio del bien común. «Conseguir» una autoridad mundial democratizada para orientar los esfuerzos de todos hacia el bien común.
«Dotar» de más posibilidades a las Organizaciones internacionales para erradicar el hambre en el mundo. «Recrear» una Organización Mundial que garantice los derechos humanos. Todo esto es necesario para conseguir el objetivo de realizare un orden internacional más justo, capaz de promover el auténtico desarrollo de los pueblos. Esto es lo que realmente se espera para que el Éxodo de todos esos pueblos del tercer mundo participen de la economía mundial.
La emigración es un Éxodo que implica, en sí mismo, una forma de liberación y ruptura con las tiranías y una necesidad para buscar una solución mientras esos problemas estén presentes en nuestro mismo espacio.
La salida de todos esos pueblos de su lugar de origen no tiene límites. Su situación de pobreza y sus aspiraciones lógicas a conseguir algo más positivo, los lanza a tomar decisiones heroicas, sin importarles los riesgos, que esto implica. Posiblemente en esta aventura muchos se quedan en el camino, pero están sometiendo a la sociedad a una presión incalculable y a una guerra no violenta, pero con condiciones de igualdad de derechos o al menos de una mayor justicia. Se está creando una conciencia en la opinión pública, cada vez más sensible a los problemas del mundo y más cercana a los procesos de paz y de justicia.
Todos los conflictos sólo tienen una solución que está basada en la «Solidaridad», capaz de «crear una conciencia en todos, que nos obligue, de una manera absoluta, al respeto de la vida y del bienestar de cualquier ciudadano».
P. José González Palma, O. Carm. |