TEMAS CARMELITAS

cual modela y describe al novelista francés con estas palabras:
“Cuando un hombre se reviste de la armadura de Dios para rechazar las intrigas del dia-blo, y permanece firme e íntegro en cualquier circunstancia; cuando resiste ciñéndose con la Verdad, con la coraza de la justicia, siempre dispuesto a predicar el Evangelio de la paz; cuando se pone el yelmo de la salvación y empu-ña la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; cuando se defiende con el escudo de la fe de los encendidos dardos del Maligno, cuando en la tempestad no cesa de rezar y suplicar; entonces, al contacto con tales armas que le van modelando, un combatiente de este género será poseedor de la verdad, aunque nunca haya pisado una biblioteca”.
Hans Urs von Balthasar co perfectamente la espiritualidad carmelitana tal vez mucho mejor que algunos especialistas de la Orden; los estudios dedicados a Santa Teresa de Lisieux (Historia de una misión) y a San Juan de la Cruz en Gloria así lo avalan. De la gran carmelita francesa llega a afirmar que

 
su rol carismático ofrece todas las características propias de un fundador o fundadora.
Nada de extraño tiene que, al trazar el perfil espiritual del famoso autor de Diálogos de Carmelitas nos lo estuviera trenzando con los mimbres de la Regla Carmelitana, que tanto le sirvió para seguir todo el itinerario espiritual de la gran santa francesa y escribir la verdadera Historia de un Alma, sin los innumerables postizos bajo los cuales siempre se pretendió ocultar la gran talla de Teresa de Francia, carismática y única.
No hace mucho se aprobó la Regla de la Tercera Orden Carmelitana. Con todo el rigor que el tema merece es bueno volverse a preguntar: ¿era ne-cesario que el Carmelo Seglar se rigiese por otras normas distintas de las trazadas por la propia Regla del Carmelo, fuente carismática y patrimo-nio común de toda la Orden?

Ismael Martínez Carretero,
O. Carm.