TEMA DEL MES
¿Vivimos en una sociedad cobarde?
1.- ¿Nos preocupan los problemas?

Comienzo este trabajo recogiendo algunos datos importantes del año 1979, con motivo del año internacional del niño y siendo consciente de la realidad de este problema en la actualidad. «Más de cincuenta millones de niños menores de quince años desempeñaban multitud de trabajos en condiciones infrahumanas».

«Muchos de esos niños viven en países de América latina, Africa y Asia. Sus condiciones de vida son pésimas. En algunos países la industrialización ha conllevado condiciones laborales para los niños que se asemejan a las peores fabricas y minas del siglo XIX.

Por ejemplo, en la India, unos 20.000 niños trabajan dieciséis horas diarias en distintas fábricas. De la población mundial más de 250 millones de niños menores de catorce años están trabajando y la mayoría viven bajo algún tipo de explotación».

En ese año, por la Organización Internacional del trabajo, OIT, que hoy forma parte de la ONU, se llevó a cabo una «marcha a nivel mundial, contra la explotación de los niños». Esta marcha se organizó por todo el mundo.

En España partió desde todos los puntos, Norte, Sur, Este y Oeste. Su punto de reunión era Madrid y desde allí por Guadalajara, Zaragoza, Barcelona, camino de Francia.

Su objetivo era movilizar a todo el mundo con la finalidad de que la sociedad tomara conciencia de esta realidad tan tremenda, poner en entredicho a una sociedad, sin escrúpulos, que somete a los niños a una explotación sin límites y esto gracias a los esfuerzos de distintas organizaciones internacionales, Manos Unidas, Ayuda en acción, la OTAN y una gran ayuda especial de la Iglesia.

Estos datos son simplemente una a-nécdota, que pasa, como un relámpago, por nuestra mente y se apaga en milésimas de segundo, comparándolas con la realidad en la que se encuentra la infancia en la mayoría de los países del mundo.

La explotación de la infancia abarca numerosos campos y todos ellos bajo el signo de la explotación económica o sexual.

2.- Espectaculo de la violencia

Explotación infantilEste es un problema que nos concierne a todos y no podemos refugiarnos en la historia, pasando de puntillas, para no darnos cuenta de su intensa realidad.

La explotación de los niños en fábricas, en comercios familiares, en la mendicidad, forman parte de la realidad cotidiana. Muchos niños, incluso a partir de los tres años, son sometidos a trabajos infrahumanos, acarrean piedras en canteras, que se asemejan a los trabajos forzados de los encarcelados, o bien, sus ocupaciones están en fábricas peligrosas, en lugares comerciales, de camareros, con un promedio de catorce a dieciséis horas diarias en malas condiciones y con un salario mínimo, por no decir ridículo.

Mis palabras pueden ser duras, incluso pesimistas y alguien pudiera pensar que son exageradas o carentes de realidad, pero puedo asegurar, que se quedan sin sentido ante las imágenes vivas de millones de niños, con tristeza en sus ojos, con las manos rotas, mutilados por el esfuerzo, niños sin esperanza, sin infancia, niños sin hogar y llorando su impotencia, niños hacinados durmiendo en la calle, niños expuestos a toda clase de barbaridades, incluida su venta con intereses económicos, niños recogiendo comida en los basureros para poder sobrevivir.

Su oscura realidad se resume en un slogan que exhibían un grupo de niños abandonados en las calles «Kill me, but dont kill my child hood». «Mátame, pero no matéis mi infancia». La calle y el trabajo los devora y les abre el camino a la droga, a la prostitución, al crimen.
Estos niños sufren, lloran, sólo porque los dejen vivir, que los dejen soñar, que sueñen, aunque sea dormidos, su sueño de vivir en paz. Nuestro sueño, viendo todas esas imágenes de niños condenados a muerte o a esclavitud, sería despertar, abrir los ojos y ver que todos los niños del mundo pueden jugar, soñar, vivir en paz, ser felices.

Los slogans de esa marcha del año internacional del niño eran significativos y su finalidad primordial, despertar a la sociedad de su pasividad. «Te damos la oportunidad de que esto no ocurra». «No les hagas llorar». «Mira y luego actúa». «No le quites su infancia». «No le des la espalda a sus problemas» «Niños explotados, sin infancia, ayúdales».

3.- Guerra del Libano

AgresionesSin embargo, todo este mundo lejos de desaparecer actúa con la misma fuerza en la actualidad y sigue siendo un gran problema social con modificaciones importantes.

Entre estas modificaciones está el abandono y maltrato infantil que está proliferando a un ritmo acelerado. Cuántos Padres y madres, conviviendo en circunstancias especiales, pasan a disposición judicial acusados del delito de abandono, de lesiones físicas, que han creado amputaciones o la misma muerte.
Estas víctimas inocentes y actos de violencia doméstica son provocados en bebés o en niños de pocos años y los causantes son matrimonios separados o por compañeros sentimentales que afectan determinantemente a la convivencia familiar. Casos de mujeres y hombres acusados de maltratar a bebés de pocos meses es algo diario en nuestros informativos. Las estadísticas demuestran que más de tres mil niños fueron agredidos por sus padres en el 2004, sin contar con un número indeterminado de niños maltratados que sólo podemos conocer a través de otras notificaciones, vecinos, colegios, médicos, compañeros, por la imposibilidad física de hacer los ellos mismos.
Estos maltratos pasan desde las incidencias físicas, pasando por las incidencias emocionales y llegando hasta el abuso sexual.

Según datos fidedignos, el 80% de los abusos físicos o síquicos pasan inadver-tidos por las autoridades. El número de los maltratados están aumentando de una manera alarmante. Los agresores son indefinidos y pasan desde una familia normal, a padres biológicos y hermanos o parientes cercanos. Los casos que conocemos, mediante datos o casos públicos, son producto de un ensañamiento fuerte por los daños ocasionados, fractura de huesos, magulladuras, palizas, lesiones síquicas, que conducen a los padres o responsables a la cárcel y a los niños o centros de acogida.
Lógicamente todos estos casos producen secuelas sicológicas importantes difíciles de solucionar.
Las características de los agresores son indistintamente del sexo masculino o femenino. Su estado social los sitúa principalmente en familias de bajo nivel cultural y las circunstancias inmediatas o directas se deben al alcohol, drogas o a una mala convivencia o a otras circunstancias familiares negativas.

Estas agresiones agravan las secuelas de los niños pues ellos mismos son los que padecen las agresiones y con frecuencia también son los que presencian el ambiente familiar que los provoca. Las agresiones violentas de los padres son el preludio de las agresiones que ellos sufren y del miedo que siempre les acompaña. Son testigos de experiencias que jamás podrán olvidar. Muchos han presenciado incluso la muerte de sus seres más queridos.

4.- El problema de la inmigración
Fracaso EscolarDentro de este ambiente se están introduciendo aspectos nuevos provenientes de centros escolares y de la propia familia conmocionadas por las exigencias de los adolescentes donde es difícil distinguir quién es el provocador y el provocado o el que sufre o el que padece estas nuevas situaciones.

Los adolescentes están manifestando, tanto en el ambiente familiar como escolar, una rebeldía y violencia que posiblemente esté relacionada con la permisividad social, con la mala educación recibida, con el maltrato o poca atención que reciben de sus progenitores y sobre todo, por el miedo a enfrentarse con ellos para evitar la ruptura familiar y convertir la convivencia en un auténtico infierno. La condescendencia no es camino seguro para alcanzar metas sociales, sino todo lo contrario, sólo crean condiciones de vida que les llevan al fracaso más absoluto.

La familia está preocupada por el fracaso escolar, por la violencia de los adolescentes, por sus imposiciones, por su libertad, por la inhibición o impotencia de las familias ante la avalancha de imposiciones y exigencias, ante la poca participación y comunicación de los adolescentes en el ámbito familiar, ante el acoso, incluso físico, de los hijos con respecto a sus padres, ante la pérdida de valores, ante el fracaso escolar, ante la permisividad que llega a unos niveles de mala educación, de rebeldía ante todo y ante todos.

¿Todo esto es una provocación o un movimiento cultural o social nuevo, distinto, que lleva una carga de violencia difícil de aceptar? ¿Es una imposición social o se puede dialogar? Los signos de su identidad son la irresponsabilidad, el gusto por lo excéntrico, el placer a tope la estética en el vestir propia y personal va acompañada de malos modos y peor comportamiento social. Su signo es separarse de todo lo que parece normal y buscar la desaprobación de la sociedad con la finalidad de fastidiarla. Posiblemente están descontentos de ellos mismos y se refugian en esos momentos de expansión excéntrica para protestar contra todo lo establecido.

Niños explotadosPienso que este nuevo aspecto de violencia ni se puede comparar con la explotación estrictamente infantil, pero merece la pena tratarla porque puede ser una consecuencia a esos maltratos sufridos en su infancia y consecuentes con esto deberíamos ser más críticos porque los convencionalismo políticos y los miedos están reflejando una amnistía o voto de confianza para que sigan haciendo lo que quieran e introducir en la sociedad nuevos pará-metros de violencia, rebeldía o maltrato.
Los problemas que plantean tanto los niños que sufren castigos físicos, como la rebeldía de los adolescentes son de gran importancia.

Por una parte los niños que sufren maltratos físicos están presididos por el miedo, depresión, aislamiento, pesadillas, inseguridad, por la falta de integración, por rendimiento escolar y trastornos de comportamiento. No es fácil analizar estos efectos por el miedo que tiene los niños a proyectar fuera de su ambiente estas situaciones por temor a represalias. Son, posiblemente, los profesionales, el médico, profesores, los que pueden detectar estos problemas por los síntomas físicos y síquicos que presentan y poner en movimiento todos los resortes disponibles para una posible solución.

Por otra parte, los adolescentes necesitan una solución adecuada a sus problemas, a sus necesidades y deseos de abrirse a una sociedad que los encadena con su magia y sus encantos. Los padres afirman que «a los niños, a los adolescentes, se les dan todos los caprichos, pero les falta cariño». Esto es una gran verdad porque sus trabajos, que les reporta una economía suficiente para poder vivir, les impide sentarse con sus hijos, hablar, escuchar sus problemas y orientarlos en sus problemas en un armonioso y delicado diálogo.

Los niños van creciendo y hay que establecer unas normas donde la casa, la familia no se convierta en una República donde impera el capricho, los derechos de cada cual sin autoridad que encauce y ponga orden.

La presencia de fracaso escolar, la timidez, el desarreglo de su persona, son actitudes rebeldes para llamar la atención, pero necesitan una solución para evitar problemas mayores.
5.- Buscando soluciones

Otro de los problemas serios es la prostitución infantil, al adolescente, a una situación casi insuperable, la explotación sexual sobrepasa cualquier imaginación por muy creativa que sea ante la gravedad de los problemas.

Los datos estadísticos nos dejan al borde de la enajenación mental. Más de un millón de niños son explotados sexualmente y la manera de actuar son mediante la captación, el engaño, el rapto, y, sobre todo, la manipulación en las zonas marginales de las grandes ciudades, donde proliferan los menores abandonados o rebeldes por causa de la miseria, del hambre o de las drogas.

Son detenidos, secuestrados y sometidos a un auténtico calvario con los ingredientes supremos de la esclavitud, palizas y control severo para que no puedan escapar, sacarles el máximo rendimiento que es lo que en definitiva les interesa. Son muchos los millones de euros que interesan estas mafias multiplicado por los viajes turísticos internacionales que buscan sexo o la satisfacción de sus tendencias pedófilas.

Los medios informativos nos transmiten hechos que nos indican hasta donde puede llegar el hombre. Un acontecimiento, escogido entre miles, que leí tan sólo unos días» Una pareja ha sido juzgada por haber obligado a su hija de nueve años a fotografiar sus actos sexuales». Los daños producidos son en su mayoría irreversibles. Algunos fallecen por los golpes recibidos, por abandono prolongado sobre su persona y los que sobreviven tienen numerosas consecuencias síquicas imposibles de superar. Estamos acostumbrados a pensar que este problema existe sólo en el tercer mundo.

Nada más lejos de la realidad. En nuestro mundo, en nuestro entorno social, en España, existen, según estadísticas, «más de cinco mil niños menores obligados a vender su cuerpo». Estos niños provienen, en gran parte, de países extranjeros, sin descontar los que hay en España, proporcionados por las redes de tráfico, que los explotan, los engañan, y los amenazan y que viven en un régimen de esclavitud. Estos datos policiales son de toda garantía y aumentan significativamente.

Más de un millón de niños de todo el mundo son obligados a prostituirse bien directamente con fines sexuales o dentro de la industria de la pornografía con todo lo que eso supone para su estado normal y ara su dignidad personal. Esto es un problema antiguo pero acentuado ahora por el poder económico que engendra satisfaciendo la demanda de esas soluciones alimentado por cantidad enorme de material erótico.

Cien millones de niños tiene la red de prostitución infantil en el mundo.
Ciertamente que los derechos de los niños están protegidos por las Naciones Unidas y por otras organizaciones. La explotación sexual vulnera los derechos fundamentales de las personas, de los niños, los someten a engaños, a esclavitud, a una crueldad inusitada. Son mercancías al mejor postor con muchos millones en juego.

P. JOSÉ GONZÁLEZ PALMA, O. CARM.