TEMAS CARMELITAS

La segunda pone de manifiesto la atención especial de Jesús hacia Pedro, garantizándole la ayuda de su oración. Y la tercera describe el cometido de Pedro: el de “confirmar” a los hermanos en la fe, un servicio nada fácil porque el mismo Pedro tendrá primero que arrepentirse de su propio desfallecimiento, todo un programa de vida en su misión de ser “la piedra” sobre la cual Jesús edificaría su Iglesia (Mt 16, 18-19) y en su ministerio de confirmar a sus hermanos, contando siempre con la oración de Jesús y la de sus propios hermanos en la fe.


En efecto, cuando Pedro es hecho prisionero, la nueva Iglesia se puso en oración hasta que Pedro fue liberado por un ángel.

Es increíble cómo recientemente hemos vuelto a revivir esta misma escena con la elección del nuevo Papa Benedicto XVI. "Cuando veía que en el Cónclave los votos iban dirigidos hacia mi pobre persona, yo pedí al Señor que no me eligiera, pero esta vez Él no quiso escucharme", confesó más tarde el hasta entonces Cardenal Ratzinger. Pero, "me consuela el hecho de que el Señor sabe trabajar y actuar con herramientas in-suficientes, y sobre todo, me confío a vuestras oraciones", dijo esperanzado en su primera intervención como sumo pontífice. Y el mismo día de su solemne entronización, antes de iniciar los actos litúrgicos de aquel grandioso 24 de abril, bajó para orar ante la tumba de Pedro bien consciente de cuál habría de ser su nuevo ministerio.

“Confirma a tus hermanos”, es el mandato del Señor y el ministerio de Pedro. Benedicto XVI es uno de los papas más inteligentes y mejor preparado de cuantos se recuerdan en los últimos tiempos del pontificado. La asistencia del Espíritu Santo está garantizada. Fidelidad a la Iglesia significa fidelidad al mismo Pedro y a su cátedra. Dios nos lo conserve muchos años.

Ismael Martínez Carretero, O. Carm.

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