1. ORDEN POLÍTICO
Vivimos con muchos problemas en el orden político, social, religioso, que nos están metiendo en un pozo profundo con escasas posibilidades de salir. Los políticos siguen mintiendo y sumando puntos con sus divergentes estrategias ante los problemas que afectan a la convivencia.
Las naciones del mundo se van des-organizando, dividiendo y nadie se une para llegar a acuerdos nacionales o internacionales. Nos están asaltando por todas partes fantasmas económicos, que ponen en peligro nuestros escasos fondos, fantasmas energéticos que someten a su poder o a sus caprichos el desarrollo de muchos pueblos, el fantasma de la guerra de la energía nuclear o el terrorismo nos asusta. La palabra "paz" cantada por poetas, proclamada en el deseo de todos, simbolizada por la paloma, signo de inocencia, está empañada por mentes alucinadas que la mezclan con pactos irrealizables.
Negocios sucios, violentos, que marca el terrorismo, quitan valor a la paz, perdiendo su cate-goría, su valor de amistad, de convivencia, respeto, solidaridad, justicia y amor.
Las comunidades, con sus gobiernos y Estatutos, luchan por el poder. Todos dicen lo mismo: "no vamos a ser menos que otros", "tenemos el mismo derecho", ''todos son constitucionales", “todos queremos ser realidades nacionales” o "naciones independientes". Cuántas palabras para olvidar los problemas sociales. Sólo les interesa figurar, hablar, crear ex-pectativas, pero no quieren suscitar o plantear los problemas que afectan a las personas.
2. SEGURIDAD SOCIAL
La seguridad social o atención primaria anda entre la maldición de sus clientes y la impotencia de los médicos que no pueden atender tantos problemas y encima se sienten amenazados por gente inconsciente y bárbara que no entienden el servicio social que nos prestan.
Un dibujo, publicado en el "Mundo" exponía esta realidad. Un médico sentado en un sillón con el fonendo puesto en el pecho a un enfermo y sostenido con la mano derecha para pronosticar el estado del enfermo, con la mano izquierda sostenía una espátula atendiendo la garganta de otro paciente. Con el pie derecho escribía los resultados de la investigación médica y con los dedos del pie izquierdo golpeaba con un martillo las rodillas de otro paciente para comprobar el grado de movilidad. Mientras tanto otro enfermo esperaba atónito toda esta compleja y delicada situación. Y encima, decía el médico, en estado de angustia lamentable, se quejan de que a los médicos no se nos entiende la letra.
Posiblemente esta situación nos hace reír, pero no está muy lejos de la realidad cuando los mismos médicos piden, "por favor", "diez minutos por paciente". No hablo mal del sistema sanitario, porque no tengo motivos per-sonales y porque los peritos en esta materia afirman que tenemos un sistema sanitario aceptable. Los problemas dimanan de la atención primaria, de las condiciones laborales y del poco tiempo que disponen para cada enfermo y de la cantidad de enfermos por médico. No se puede pasar por alto un problema tan importante. Esto sí les interesa a la gente.
3. JUECES Y JUSTICIA
En el campo de la justicia lo primero que encontramos son "jueces al servicio o adictos al gobierno". Los problemas pasan desde justificar los problemas más candentes de la sociedad actual, como el atentado del once del Marzo, dejar en libertad a los etarras, rebajar penas a los criminales, dejar en el olvido los informes de la Policía, no actuar contra la izquierda abertzale hasta dejar en el olvido miles de problemas de urgente necesidad.
La parcialidad de algunos jueces se manifiesta y sus actuaciones dejan en entredicho las contradicciones enormes que existen en la sociedad. No se puede permitir que los que son los garantes de un Estado democrático estén sometidos a facciones independentistas que quieren someter a todos a sus exigencias separatistas.
Hay tantos problemas que se pide, desde distintas instancias, que los jue-ces tomen decisiones que aborten las graves incidencias, las tropelías contra los distintos problemas que van desde la corrupción en la edificación hasta las puntualizaciones necesarias a nivel del contencioso gobierno - eta y la seguridad de los ciudadanos contra la violencia.
Todo se está politizando y los jueces lo están justificando todo hasta el punto de que algunos jueces han salido al paso afirmando que se necesita una mayor garantía en el poder judicial, para resolver los problemas.
Esto también es importante para la sociedad.

4. LOS PROFESORES - ALUMNOS - PADRES
Los profesores están en lucha continua con los padres, alumnos, administración por las presiones a que están sometidos. Nadie toma cartas en el asunto y los profesores siguen pidiendo respuestas para solucionar tan graves problemas.
Los profesores, según los resultados obtenidos, ya no saben enseñar, el ministerio o los consejeros o, los que sean, ya no saben legislar, pues nos han metido en un organigrama o en un laberinto o en un crucigrama de difícil solución.
Lo padres han perdido toda su autoridad y ya no saben cómo educar, convivir, juzgar, orientar a sus hijos. Las madres, que antes con su mirar de reojo a sus hijos, conocían todos sus problemas, han perdido hasta esa sensibilidad femenina, y sobre todo, de madres. Los niños han perdido el respeto y ya no van a clase porque pueden decidir por sí mismos y sus malos modales los pagan con la rebelión en las aulas y la agresión indiscriminada.
¿Ustedes creen que esto es posible? Es posible porque la política educativa no es capaz de poner orden en estas aberrantes situaciones. Los padres son los mismos, las madres no han perdido su maternidad, los profesores no han perdido su capacidad o vocación de enseñar.
Sólo hace falta elaborar una ley basada en la sensatez, en el sentido común, en el consenso que repercute en la formación de los alumnos.
La violencia, el stress ha llegado a los niveles de considerar "como delito" la agresión a un profesor y motivo de cárcel. Surgen voces importantes en la sociedad para que la actividad docente esté a la altura de las circunstancias, recupere su valor, cumpla su función social y su prestigio pues nos estamos jugando el futuro de la sociedad.
Los jóvenes de hoy no son ni buenos, ni malos, ni mejores ni peores, que los de otras generaciones, son, simplemente diferentes y necesitan encontrar un sistema con el que se sientan identificados.
Esto también es importante para la sociedad.
5. LA CORRUPCIÓN
La corrupción sigue caminos ascendentes y cada uno se entretiene en excusas absurdas para justificar su crecimiento económico.
Los convenios urbanísticos son el cajón de sastre donde todo es posible. Lo mismo se saca un papel autorizando lo inalcanzable que un expediente que promete buenos resultados económicos.
El día once de Marzo tiene muchas aristas y nadie es capaz de limarlas y decir la verdad. Hay muchos cómplices y nadie es capaz de poner orden en ese complicado problema. Las discusiones se suceden continuamente, los informes se esfuman o se archivan en instancias superiores, los manipuladores no aparecen y todo se esfuma sin conocimiento de causa.
La operación Malaya sigue su curso con numerosos puntos negros pero sin llegar a la cima de donde arranca toda esa corrupción. Todo el mundo denuncia pero nadie es responsable. Esta operación es el símbolo popular de toda la corrupción que pasa por muchos municipios. Los encargados de cumplir la ley olvidan sus obligaciones y no ejercen sus competencias en materia urbanística.
Esto también interesa a los contribuyentes y dicen que es fácil solucionar este problema, sólo hay que "cumplir la ley", que funcione la policía, y que el "poder judicial sentencie conforme a la justicia”.
6. PROGRESISMO
Todos estamos apuntados a una sociedad progresista. Tenemos miedo a quedar anclados en el pasado y proclamamos, a los cuatro vientos, libertad, progresismo, como algo mágico que nos incorpora a un nivel superior y nos avala grandes resultados.
Hemos dado confianza al espejismo del progresismo y no sabemos cómo va terminar.
Yo creía, en mi inocencia, que una sociedad progresista es la que se incorpora al mundo científico-técnico, la que eleva el nivel cultural de una nación, la que desafía al tiempo con nuevos proyectos, la que da solución al paro, la que crea puestos de trabajo, la que supera sus miedos y camina en libertad, la que ama la vida y la que otorga al hombre una superioridad moral, que avala su comportamiento, y la que respeta a todos sin distinción de raza, credos o cultura.
Pero viendo el caos en el que estamos viviendo tengo que confesar que he perdido mi inocencia y estoy al lado de los que piensan que no se puede compartir, ni vivir, la mentira de los políticos, en la corrupción progresiva, en la inmoralidad manifiesta en las conspiraciones e intereses especiales en una sociedad que no es progresista porque no busca la felicidad del hombre.
Esto también es importante para la comunidad. Quiero vivir en paz con mi conciencia sin confrontaciones, ni dependencias.
7. BUSCANDO HORIZONTES
Nadie quiere quedarse en la penumbra y menos entre nubes lloronas, que esconden las cualidades de los prohombres. Hay una lucha constante por ser importante. El anonimato te aleja del poder, de los círculos influyentes, de la economía, de la intelectualidad, del reconocimiento de su valía personal en la sociedad. Esta constante por aparentar, por ser importante, crea un tipo de hombre enmarcado, sin libertad, obediente a unos dictados impuestos por intereses superiores.
Frente a tantos aspectos negativos y tanta mediocridad tienen que surgir hombres importantes, rebeldes que se preocupen por el hombre, que trasciendan y den sentido a nuestra propia historia y nos lancen hacia nuevos horizontes.
La verdad, la tranquilidad, los hori-zontes nuevos nos los dan las personas cuyas vivencias están cerca, muy cerca, de las personas de corazón sincero, de las que sufren y luchan por la justicia, que son las que generalmente nos enseñan quienes somos.
La historia nos transmite esas cualidades humanas que convierten, a las personas en líderes sociales, en referentes sociales.
Hace tiempo Cristo nos enseñó el mundo de las Bienaventuranzas como señas de identidad de las personas que viven en libertad porque sus actitudes están libres de ataduras y en paz con Dios y con los hombres. Otros hombres han luchado contra la esclavitud, otros a favor de los derechos humanos, otros han muerto por enfrentarse a dictaduras, que explotaban al hombre, otros luchan por una sociedad libre y hoy día luchamos por buscar los signos de nuestra propia identidad.
Más cercanos en el tiempo hay otros muchos hombres y mujeres, que han convertido los cantos de sirena de los políticos en realidades socia-les, que han acercado a los hombres al mundo civilizado y de la solidaridad.
El mundo de estos grandes hombres está lejos del poder, de la apariencia social, están cerca de Dios, de Cristo amigo y transmiten esa bondad, que dimana de su itinerario, en favor de los necesitados donde se encuentra la verdadera experiencia de la paz y de la felicidad. Las miles de personas de nue-vas generaciones recorren el itinerario de las ONG o del voluntariado a favor de las personas que dan sentido a sus vidas. El amor al prójimo, fundamentado en la fe, recorre caminos difíciles a favor de los necesitados de amor.
Hace unos días se ha premiado a las Hermanas Carmelitas Misioneras con el “Premio a un compromiso con la vida” por su dedicación en el Hospital rural de “Kapin en Malawi”. Su personalidad las lleva, desde Cristo, a crear la igualdad y fraternidad entre los pueblos en cualquier parte del mundo. Estas personas, como otras muchas, trabajan por un mundo mejor, muy lejos de los intereses políticos.
En este mismo plano se encuentra el hombre pleno, mirando a lo trascenden-te, a lo infinito, mirando la cruz, la finitud y la pobreza del hombre, que camina con la cruz de cada día, ayudando en esta empresa con amor e infundiendo esperanzas. Cada día hay más personas que rechazan este mundo vacío y cooperan en crear algo nuevo.
Huyen de las discusiones políticas, de los programas absurdos. Se ríen de los debates donde sólo hay enfren-tamientos y promesas vacías, se cansan de propuestas de otros mundos más justos y que hacen caricaturas ridículas, vergonzantes, de la marginación y pobreza.
Quieren ayudar, construir algo nuevo, distinto y en lo único que se están equivocando en mostrar su disconformidad social con demostraciones públicas que están poniendo en peligro su propia dignidad. Bienvenidos estas nuevas generaciones, que censuran el agotamiento intelectual de los dirigentes, su pasotisrno ante los problemas urgentes, su inmoralidad, su corrupción y su nula apertura a una sociedad nueva.
Queremos establecer una alianza con todos los pueblos que emerjan de la solidaridad, de la justicia, y no de proyectos partidistas, que forzadamente, quieren imponer un sistema anómalo y jugar al escondite con palabras bonitas, pero con hechos que barren cualquier posibilidad de entablar cualquier tipo de relación, de solidaridad, de amistad.
La auténtica alianza es el convencimiento de establecer puentes de unión, tener el deseo, la voluntad, la disposición de respetar a todo el mundo y po-nerse a trabajar para crear una coexis-tencia pacífica y una presencia que lleve ilusión.
Estos jóvenes quieren hacer historia, una nueva historia, analizando su vida, sus vivencias y las implicaciones sociales con las que conviven y con las que van a ser coprotagonistas de una nueva historia. Ánimo porque estos caminos tienen el sello de la esperanza y el fruto del amor. Lo demás está vacío y lleno de egoísmo. Se defiende la dignidad humana contra cualquier ingerencia y todo tiene que girar en torno a esa dignidad. La política está al servicio de los intereses del hombre y debe establecer las condiciones necesarias para el de-sarrollo pleno de la persona, en el orden personal, familiar y social, creando una responsabilidad que evite cualquier agresión a la dignidad humana. Este debe ser el desafío del hombre de hoy.
Bienvenidos todos los que quieren cambiar esta historia y convertirse en hombres generadores de ilusión y de verdad. El tiempo se está preparando para grande cambios. Sólo los hombres abiertos a la esperanza y a las grandes necesidades de todos podrán comprender la historia y abrir horizontes nuevos. Esto es lo que realmente también interesa al hombre.
José G. Palma, O. Carm.
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