TEMA DEL MÉS
¿Vivimos en una sociedad cobarde?
6.- Problema Familiar
En otro nivel más íntimo nos enfrentamos con el problema familiar, que está de moda, por la cantidad de problemas, que está planteando respecto a una convivencia pacífica y respecto a la custodia compartida de los hijos.

La convivencia no sólo es un problema asociado con la libertad y el trabajo de los matrimonios, que viven disociados la mayor parte del día, sino que está ligado a la hostilidad entre sus miembros con problemas de violencia doméstica, económicos, y, sobre todo, los que sobrevienen por la custodia de los hijos.

Hay situaciones en la que los padres han encontrado fórmulas aceptables para que los hijos sufran lo menos posible. Pero en muchos casos se produce una ruptura total del matrimonio con consecuencias emocionales negativas para los hijos.
7.- El campo política

El campo político ofrece, quizás, lo más negativo en la sociedad actual con sus continuas falacias, que convierten la mentira en verdad, las palabras en hechos realizados, la agonía económica en un triunfo del bienestar, el terrorismo internacional en una convocatoria por la paz, el posible acuerdo con ETA en respeto al Estado de derecho, las tecnologías en una apuesta por la educación, pero sin presupuesto necesario.

Palabras, palabras, palabras vacías que embaucan y nos mantienen en un mundo ficticio, aparente, irreal, negativo e insostenible.

8.- Problema religioso

Por si no fueran grandes los problemas que afloran en la sociedad actual hemos inventado también el problema religioso para completar todo el espectro social.

Se está extendiendo en la sociedad la idea de defender el Islamismo y perjudicar al cristianismo en una guerra más o menos directa. Se aprovecha cualquier manifestación de la Iglesia para acusarla de atacar a la Religión islámica.

Las palabras del Papa en Ratisbona son un ejemplo palpable de esta actitud llevando a la práctica todo tipo de violencia contra la Iglesia y contra las personas, como el asesinato de una monja por musulmanes fanáticos.

Lo que sorprende es que las palabras del Papa produzcan, en muchos países, reacciones contra el cristianismo, acusándolo de violencia, pero todo está permitido, incluso las acciones violentas que proceden del mundo musulmán.

La verdad es que predominan unas ideologías o filosofías de la vida tan negativas que están perdiendo toda racionalidad. El caos y el desequilibrio son los efectos de esas maneras de pensar y sentir con un destino común la manipulación y la anarquía.

El Papa de la vida, del amor, del perdón, de la paz, de la no violencia, del diálogo interre-ligioso, lo acusan de intransigente, por la cita de un texto, pero que «de ningún modo expresa mi pensamiento personal».

Todo el mundo es conocedor de que todos los países de mayoría musulmana, están en guerra y la violencia forma parte importante de su propia defensa o actitudes.

Alguien me puede explicar ¿por qué ante las palabras del Papa se produce esta intransigencia y ante la violencia de los musulmanes contra las Iglesias y la muerte de una monja en Somalia, no hay ni el más mínimo comentario o repulsa? ¿Es que preferimos el odio, la violencia, la guerra, a la paz, al diálogo, al perdón, incluso al amor? En España los musulmanes tienen derecho a erigir mezquitas, practicar sus actos religiosos, a la libertad de expresión, pero en los países musulmanes las minorías cristianas están sometidas a leyes restrictivas en el culto, «es una religión vigilada» convirtiéndolos en ciudadanos de tercera categoría.

«No hay libertad religiosa y si hay está sometida a unas leyes o condiciones restrictivas, en contra incluso del Corán que afirma «que los cristianos y judíos que viven en tierras islamistas tienen derecho a mantener su religión y no se les puede obligar a convertirse. Toda una historia digna de una reflexión y un profundo análisis.

9.- ¿Cuándo terminará esta guerra?

¿Por qué esta diferencia? La razón fundamental es que estamos viviendo una época de fanatismo religioso y cualquiera que aparentemente afirme algo en contra o que roce mínimamente el aspecto religioso se encuentra con intransigentes, fanáticos o fundamentalistas dispuestos a defender cualquier afirmación en contra de esa religión.

¿Cuándo vamos a llegar a borrar de nuestra mente las palabras guerra, violencia, fanatismo religioso y poner las palabras paz, diálogo o ecumenismo?

Lo más irracional de todos estos acontecimientos es la actitud generalizada de «una izquierda progresista» que apoya todo lo que vaya contra la cultura occidental o del cristianismo y poniendo al descubierto su odio ancestral a la Religión cristiana.

P. JOSÉ GLEZ. PALMA, O.CARM.