TEMA DEL MES
IV Centenario de la muerte de Santa María Magdalena de Pazzi
La autora
Margherita Ferraris, es profesora de Lengua Italiana, investigadora y autora de teatro. Está casada y tiene un hijo; es miembro del movimiento carmelita seglar La Familia, fundado en 1948, y uno de sus principales fines es testimoniar el Evangelio en la vida concreta, de modo sencillo y alegre, más con hechos que con palabras, como ella misma dice, aún cuando la palabra sea su campo de acción, como profesora de Lengua. Reside, junto con su familia, prestando un servicio pastoral y cultural en el convento carmelita de Forlí, Italia. Como autora de teatro cuenta entre sus obras: «Gioie», representada en Florencia en 2001 y de nuevo será representada este año de 20072; en 2003 representó, dentro del espectáculo ‘Damas en Boboli, la obra Passio3, dedicada a Santa María Magdalena de Pazzi, y de la cual ha hecho una reflexión para la revista Escapulario del Carmen con motivo del IV Centenario de la muerte de la Santa (1566-1607).
1. Aclaración preliminar: ¿Por qué "Passio"?

Al describir esta obra de teatro, es la primera vez que expreso directamente mi pensamiento y estoy agradecida a quien me lo ha pedido para la revista Escapulario del Carmen en España, ya que estoy llamada a explicitar lo que me impulsa a escribir.

Aclaro, ante todo, que hay motivaciones muy profundas que no podría explicar en pocas líneas. Desde hace años me dedico al análisis de la motivación interior, espiritual y moral con referencia a la acción. La escritura de textos para el teatro surgió en mi existencia intelectual como una ocasión no deseada, aunque tampoco negada. Desde que comencé hasta hoy, extraigo progresivamente apuntes y ocasiones para expresarme sobre cosas «poco dichas» y «poco pensadas», deseando llamar la atención sobre el fundamento cristiano del mandamiento del amor.

La razón fundamental que me movió a escribir PASSIO fue la de comunicar un mensaje. Dentro de la explicación detallada de la misma, desearía aclarar lo que entiendo por «comunicar algo a alguien», y esto lo haré en cuatro palabras: Comunicar; Escuchar; La Voz del silencio; Caridad. Cada una irá intercalada en la descripción de la obra.

Eremitorio Santa María de los Ángeles

2. Sta. María Magdalena de Pazzi: la comunicación de un mensaje

Hace tiempo que llevo a cabo investigaciones sobre mujeres que han tenido un gran influjo en la vida de la ciudad de Florencia: Santa María Magdalena de Pazzi me interesa muchísimo, por ser esta figura muy importante, no solamente para la espiritualidad de su tiempo, sino porque tiene mucho que comunicar y dar también a nuestra época.

El deseo de la santa de alejarse de los acontecimientos mundanos, a través del silencio y de la escucha, es como si fuera el medio para catapultarse, con un clamor ensordecedor, en la historia viva y concreta que nos llega desde aquella época hasta la nuestra.

Palacio Pitti de Homer W. ColbyDecidí escribir una obra de teatro sobre ella, porque es hoy, probablemente, el medio más directo para llegar al gran público. El lenguaje es simple, la situación está unida a un momento de la vida común, todo ello con el fin de hacer más accesible la figura de la mística carmelita y crear un interés, tratando al mismo tiempo de comunicar lo que a mí me dice, de modo sencillo y reposado, para invitar a la escucha: «Estad seguras, almas, que aunque sea tan pequeña, seré la misma que he sido siempre y Dios... obrará de manera escondida, de tal manera que ni yo misma me daré cuenta»4.

Comunicar forma parte de nuestra vida, es uno de los componentes fundamentales de nuestro ser, es un arte, una labor, una misión. Vivimos en un mundo que es fruto de innumerables comunicaciones, no sólo recientes, y, por lo tanto, cercanas a nosotros, sino también enraizadas en la historia, en siglos pasados. El conjunto de todos es-tos contenidos comunicativos constituye el patrimonio cultural sobre el cual está basada nuestra existencia cotidiana con todos sus componentes, positivos y negativos.

La comunicación entre seres vivos es el más fascinante e indescriptible de los milagros que nos acompañan diariamente: es ya un lugar común pensar que los códigos comunicativos sirven para transmitir mensajes. Sin embargo, comunicar es una gran aventura, que va más allá de la comprensión del mensaje literal. Poner en común pensamientos, ideas, intuiciones, con la esperanza de dar en el centro del otro: este es el reto de todo mensaje enviado. Estamos en la época de la comunicación de masas, nos consideramos inventores de los más refinados instrumentos mediáticos y, jamás como ahora, un egoísmo metafísico, melancólico, una omnipotencia presuntuosa, han envenenado tanto nuestros ánimos haciéndonos quisquillosos, irritables, sordos, incapaces de transmitir, incluso el más banal de los contenidos.

Nunca como ahora hemos sido víctimas de mensajes distorsionados y manipulados, construidos según una «talla única», adaptable a cualquiera, sintiéndonos despersonalizados y desmotivados, «vacíos» de contenidos...
El mensaje que comunica Santa María Magdalena de Pazzi es muy simple, pero central en nuestras vidas: «¡Oh Esposo Verbo! Si eres comunicativo - exclamaba ella - te comunicas a ti mismo, que no eres conocido, ni buscado, ni amado, ni poseído!»5 «Dame una voz tan potente que se me pueda oír desde Oriente hasta Occidente, y en todas las partes del mundo...a fin de que seas conocido y amado»6.

3. Ambientación histórica de la obra: la escucha

Passio es un acto único, ambientado en Florencia durante los primeros años del Seiscientos, en uno de los momentos más difíciles de la historia de la Iglesia; la obra confronta el amor sacro y el amor profano, haciendo hablar al respecto a tres grandes mujeres de la época: Santa María Magdalena de Pazzi, nacida en Florencia (1566-1607) de una noble y acomodada familia.

Llamada desde muy joven a la vida religiosa, ingresando en el convento carmelita de Santa María de los Ángeles de Florencia; a María Cristina de Lorena7, gran duquesa de Médicis men sus vidas en medio de dolencias físicas y malestares interiores; estas últimas deciden ir un día al monasterio, para visitar a la monja carmelita.


No es improbable que este hecho sucediera históricamente. La joven Lucrecia Pazzi, convertida más tarde en Sor María Magdalena, tenía estrecha amistad con María, hija de Francisco I de Médicis y de la reina de Francia. Cuando María quedó huérfana, sus tíos la acogieron a ella y a sus hermanos en familia, compartiendo la vida con los hijos de aquellos. Si María conoció a Lucrecia y a su hija, Leonor8, la cual, a pesar de las sonrientes expectativas del linaje, consumirá su existencia en pocos años, aquejada de constantes indisposiciones, hasta llegar al devastador sufrimiento de la viruela, que será fatal para ella y la llevará a la muerte.

Abraham Van der Diepenke


Aparentemente, la vida de cada una de las tres protagonistas no parece tener relación entre sí, son poco afines, lejanas: la santa pasa su vida toda absorta en el amor de Dios, hasta el punto de revivir la Pasión en Cristo; las princesas de Médicis, consu(Sor María Magdalena)9, también Leonor, su prima, pudo haberse encontrado, o visto, en el monasterio de Santa María de los Ángeles, en el Borgo San Frediano, en Florencia. Es aquí donde se sitúa el encuentro, un día de 1607: Sor María Magdalena había recibido hacía poco tiempo el nombramiento de subpriora del monasterio y vivía un extraño momento de pausa en sus éxtasis y sufrimientos. Morirá pocos meses más tarde. De la santa quedan, en el actual monasterio, numerosos manuscritos y colecciones de cartas, entre las cuales hay tres dirigidas al Cardenal Arzobispo de Florencia, Alejandro de Médicis10, al que profetizó también la elección como Papa.

La comunicación no puede prescindir de la recepción del mensaje; toda transmisión informativa no debe olvidar la capacidad de escucha del destinatario del mensaje. A falta de otra cosa mejor, la escucha se define como «cualidad», «dote», «capacidad innata», etc, levantando altares para los afortunados superdotados y favorecidos que las tienen y extendiendo un piadoso velo de silencio sobre el ineludible destino de los otros.

¿Qué significa efectivamente escuchar? No significa, necesariamente, entender, sino tender hacia otro ser distinto de nosotros. No siempre la escucha va acompañado de comprensión, aunque se presupone, para poder activar el mecanismo. Una buena escucha debe superar el propio egoísmo, la propia necesidad de atención, para inmergirse al máximo en otro ser fuera de uno mismo. La escucha necesita de cuidado, de ejercicio, de esfuerzo, y, aunque la pongamos en último lugar, de experiencia: características todas ellas de ningún modo innatas y recibidas sin esfuerzo.

Santa María Magdalena de Pazzi solía dar ciertas recomendaciones sobre las visitas que venían al locutorio del convento: «Cuando vayáis a la reja del locutorio, que sea para recibir a vuestros parientes o allegados... Ingeniaos para que sean vuestras las palabras de S. Pablo: «Estoy crucificada para el mundo y el mundo para mí» (Gal 6,14) y haced que vuestras palabras muestren que sois esposas de Jesús Crucificado con sinceridad, pureza de intención, humildad y sencillez... Sea sólo Dios el que os baste, y os aseguro que encontraréis en Él todo bien... No os encerréis en vosotras, sino pensad en lo que vosotras debéis hacer y, respecto a los que vienen, en lo que deben hacer ellos»11.

Sta. M aría Magdalena de Pazzi

Las escenas de la obra: la voz del silencio y del amor
La primera escena: se desarrolla en el monasterio, justo en el momento en el que, mientras Sor María Magdalena se encuentra leyendo algunas antiguas cartas, recibe una misiva del Palacio Pitti en la que se le comunica que las grandes duquesas desean visitarla. La segunda escena: nos lleva directamente a las estancias de las grandes duquesas Cristina e Norina (diminutivo de Leonor), que están de salir. Tienen una cita en el monasterio de las carmelitas. Madre e hija hablan entre sí, confiándose sus miedos y sus dudas. Se entabla una discusión, porque Leonor no está dispuesta al matrimonio que han arreglado para ella por motivos de alianzas dinásticas. La joven se siente mal y cae en un delirio: desvariando cada vez más, se desmaya. La tercera escena: se desarrolla, primera entre Sor María Magdalena y la princesa, y después entre la monja carmelita y María Cristina de Lorena. Santa María Magdalena las escucha, ejercitada como está a la búsqueda del silencio, como garante de la Verdad y de la Caridad.
Aprender a escuchar el silencio equivale, poco a poco, a reconocer la Voz de Dios. Los profetas están entrenados en este ejercicio y lo convierten en algo útil para toda la comunidad, dando voz al silencio, que resuena solamente para los que están habituados a escucharlo. A cada uno nos toca una parte de la función profética. Cada uno debemos advertir el susurro ligero del Espíritu, pero son muchas las veces que lo olvidamos o no lo reconocemos. Es difícil hablar de él porque para cada uno esta Voz se manifiesta de acuerdo con el oído que la acaricia... El instrumento que utiliza es el mismo de Jesús, el Amor. Todo es Amor, pero el Amor no se viste con trajes lujosos, ni busca para sí el mejor sitio: el Amor es pacífico, está centrado en un lugar, pero no disperso, está siempre pronto, pero no se impacienta, porque su naturaleza es creadora. «Que la caridad se dilate... y me atraiga hacia Ti (Señor): porque todos están en mí y yo en todos»12. (Santa María Magdalena de Pazzi, Coloquios 1, 334).
¿Por qué nos resulta tan difícil seguir al Amor? ¿Por qué nuestra naturaleza nos hace tan esquivos? «¡Oh Amor, que no sois amado, ni conocido! ¡Oh almas creadas por amor! ¿por qué no amáis al Amor? Y ¿quién es el Amor sino Dios?»13. Santa María Magdalena de Pazzi pasó su vida entera escuchando la voz del corazón. En todo lo que nos transmite con su ejemplo, no hay distinción entre éxtasis y vida normal, porque ambas forman parte de la misma manifestación del Amor, la primera en la escucha y la segunda en la divulgación.

NOTAS

1 Passio es una palabra latina que significa Pasión. En el caso de Santa María Magdalena de Pazzi está referida a la Pasión de Cristo, la cual fue experimentada espiritualmente por la santa en un éxtasis.
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2 La palabra «Gioie» (plural de Gioia) tiene dos significados en italiano: alegría y joya. En este caso corresponde a Joyas. Presenta los últimos años de la vida de Ana María Luisa de Médicis (1667-1743), Electora Palatina y última descendiente de la familia Médicis, en momentos de reflexión sobre el destino a dar a todos los bienes y joyas de arte de la familia y que legará en testamento a la ciudad de Florencia. La obra tuvo veintinueve representaciones. Un comentario de esta obra se puede ver en: Gioie www.mesemediceo.it Con ocasión de la Exposición La principessa saggia. L’eredità di Anna Maria Luisa de’ Medici, Elettrice Palatina (Florencia del 23 de diciembre 2006 al 15 de abril 2007) de nuevo será representada dicha obra teatral. Se puede consultar la exposición en:
www.elettricepalatina2006.it
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3 Passio fue representado en 2003, dentro del espectáculo «Damas en Boboli», serie de obras breves originales de Margherita Ferraris en las que trata de descubrir mujeres que vivieron y gobernaron Florencia y lugares olvidados y escondidos de la ciudad. Fue representado dentro de los Jardines de Boboli del palacio Pitti de Florencia y en lugares normalmente cerrados al público. Un comentario con fotogramas de la obra se puede ver en: Dame a Boboli, www.mesemediceo.it.
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4 Santa María Magdalena de Pazzi, cfr. Renovación de la Iglesia, 351-352.
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5 Santa María Magdalena de Pazzi, cfr. Coloquios 1, 191-193.
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6 Santa María Magdalena de Pazzi, Cuarenta días, 18ª (13 junio 1584)
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7 María Cristina de Lorena nació en 1565 y se casó en 1589, a los 24 años, con Fernando I, de 40 años. Murió en 1637. Fernando I de Médicis, hijo de Cósimo I y Leonor de Toledo, nació en 1549 y murió en 1609.
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8 Leonor, hija de Fernando I de Médicis y de María Cristina de Lorena, nació en 1591, y en el momento en que se realiza el encuentro con Sor María Magdalena de Pazzi, tiene 16 años. Murió de la viruela a los 26 años. De ella dicen los cronistas que tenía una voz dulce y que sabía leer en italiano y en latín.
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9 En el monasterio de las carmelitas se conserva una carta de María de Médicis a María Magdalena: «A la muy Rvda. Sor M. Magdalena de Pazzi...Puesto que no puedo visitarla...no dejaré de hacerlo con estas cuatro líneas... Palacio Pitti, 8 de mayo de 1596». En 1600, antes de marchar a Francia María de Médicis para ser reina, visitó a la santa en el monasterio le pidió una oración para que tuviera un descendiente varón, como sucedió. Al conocer la noticia, la santa hizo cantar un Te Deum a sus novicias.
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10 Alejandro deMédicis (Florencia 2 de junio de 1535-Roma 27 de abril 1605). Fue elegido Papa el 1 de abril de 1605 con el nombre de León XI. Su pontificado duró 26 días. Murió el 27 de abril de 1605. Su tumba se encuentra en la Basílica de S. Pedro del Vaticano.
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11 Santa María Magdalena de Pazzi, cfr. Amonestaciones nn. 2-9.
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12 Santa María Magdalena de Pazzi, Coloquios 1, 334.
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13 Santa María Magdalena de Pazzi, Probación 2, 188-89.
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