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TEMA DEL MÉS |
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Buscar un camino para grupos de jóvenes del mundo de hoy, tan distintos en su pensamiento, en su actividad, creencias, comportamiento, preocupaciones, en sus ilusiones, en sus compromisos sociales, es sumamente delicado y arriesgado.
Sin embargo, estos diversos grupos de jóvenes existen en la sociedad actual, y al margen de sus divergencias ideológicas, coinciden en la necesidad de que el hombre necesita ayuda, y piden que todos seamos solidarios, buscando soluciones adecuadas.
La historia nos da señales de caminos, que el hombre ha recorrido, posiblemente, con más nostalgia, que resultados positivos, para unificar los problemas del hombre y sentirse identificado en encontrar soluciones adecuadas para solucionar sus problemas.
Si analizamos las circunstancias actuales, desde un punto de vista de humanidad, de deseos, todos queremos buscar un lugar de encuentro donde el hombre sea feliz, desaparezca la violencia y la solidaridad y sea el camino para una mayor justicia social.
Esta aspiración es una auténtica maravilla, un auténtico milagro, una aventura apasionante, que todos debemos comprender y apoyar con generosidad. La evolución de los jóvenes para ser solidarios con los problemas del mundo, negados por la justicia, es la más grata noticia, que podemos comunicar, por su implicación en un mundo difícil, que necesita esfuerzo, sacrificio y dedicación. Este camino está llenando de satisfacción a miles de jóvenes, porque ven realizados sus sueños, sus utopías y realizados los deseos de sus corazones, conmovidos por la injusticia, llenos de energía, solidaridad y amor sin importarles las diferencias ideológicas o religiosas.
Lo que realmente une a todos son los problemas del hombre, la desigualdad social o la injusticia. Miles de personas emprenden hazañas importantes en los países pobres para solucionar las anomalías provocadas por el egoísmo humano. Su comportamiento nos indica que este mundo tiene que cambiar.
Nos encontramos tranquilos en nuestras casas, en nuestra familia, pero las imágenes de gente, que mueren de hambre buscando algo mejor, chocan, con mucha fuerza en nuestros ojos y provocan reacciones, a veces de impotencia, pero también, a veces, de solidaridad, que nos impulsan a enrolarnos en organizaciones activas. Miles de voces, que no admiten ese desasosiego mundial, provocado por las injusticias humanas, se alinean al lado de la desgracia, del hambre, del abandono y sobre todo, desprecian el pensamiento de una sociedad ajena a los problemas del hombre.
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Siempre pensamos que es difícil re-conciliar las posiciones antagónicas sobre la solución de esos problemas, pero estoy seguro que las voces importantes, aunque no masivas, de muchas personas en pro de la defensa de los derechos de esas personas marginadas, tienen que imponerse ante la inactividad de otros grupos sociales o de los mismos Estados. Las voces de organismos mundiales, las voces de esos jóvenes, que piden un mundo más justo y luchan, incluso dando su vida, tienen que encontrar sentido y respuestas.
Desde nuestra posición cristiana una cariñosa ovación para esos miles de personas que, con su humanidad poderosa y su testi-monio luchan por un mundo mejor. Su mentalidad está fundamentada en su inconformidad

con el mundo actual en el convencimiento de que somos nosotros mismos los que tenemos que hacer un mundo mejor porque los problemas del hombre son nuestros problemas.
Este Mundo joven está ilusionado por encontrar solución a esos problemas que ellos conocen. El mundo de la pobreza, sin nada, inmigración y marginación social, guerras implacables contra la integridad de las personas, minas antipersonas, droga, provocada por intereses económicos, la miseria, pobreza, hambre, tristeza, la lucha por la supervivencia, desamparo, enfermedad, sufrimiento, muerte, explotación laboral de la infancia, con sus inmensas consecuencias de muerte, degeneración, de sufrimiento.
Ante estas palabras llenas de realismo, ellos han puesto: entrega, solidaridad, comprensión, bondad, libertad, justicia, verdad, amor, amistad, tolerancia, igualdad, convivencia, servicio. Todo un corazón rodeado de esas hermosas palabras, que den paso a un nuevo mundo donde en el corazón de todos florezcan los bellos paisajes, la belleza en la cara adornada por la fe, la alegría, la esperanza, el optimismo, la vida, en definitiva, donde la familia, la educación, la alimentación, la luz, la alegría, sea el pan de cada día fruto de un trabajo solidario y perenne.
Suelen esos jóvenes contraponer la vida de esos grupos sociales, marginados, con la de ellos mismos y llegan a las siguientes conclusiones: Ellos: son grupos sumidos en la pobreza, mendigos, ancianos, jóvenes que viven en la calle, extranjeros, gitanos, emigrantes en busca de un empleo, abandonados, marginados, drogadictos, alcohólicos... Nosotros vivimos en todo un mundo de confort con un hogar, alimentos, ropa, caprichos, familia, amor, padres, educación, facilidades, diversión, amistad...
Ellos mismos dicen que este mundo no funciona y quieren caminar juntos buscando soluciones. De aquí nacen la infinidad de ONG, y el voluntariado desinteresado en pro de la ayuda al necesitado y de la consecución de una sociedad ideal donde todos tengan lo necesario para ser felices.
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Se opone a esta atractiva, desinteresada y estupenda actitud algunos aspectos de nuestra sociedad, o algunas consecuencias de procesos históricos, que han configurado de alguna manera nuestro pensamiento o nuestra manera de ser.
El problema para compartir esta aventura surge desde diversos ángulos. Los problemas económicos, los sistemas absurdos de pensamiento en el que vivimos y pensamos, llenos de ambigüedades y exentos de toda lógica, que no dejan volar a los jóvenes, con su entusiasmo e imaginación hacia jardines, llenos de flores de solidaridad y armonía, que llenarían al mundo de felicidad y comprenderían la única verdad, proclamada por Cristo, la felicidad del hombre. Todo lo que se salga de esta realidad es una absurda utopía.
Tenemos que convencernos que no hay ideologías de derechas o de izquierdas, sino problemas del hombre. En el momento que esta cultura sea evidente
para todo el mundo van a desaparecer el egoísmo de los partidos políticos, las cargas de mentira que llevan todas las propuestas interesadas, la hipocresía de los que sólo buscan su propio beneficio. Al mismo tiempo desaparecerá también la influencia de los medios de comunicación social que van, como pulpos, atenazando personas, valores, costumbres, actitudes, creencias y comportamientos, hasta límites insoportables, agotando las posibilidades de ofrecer otros caminos.
Desaparecerá también el enma-rañamiento social, difícil y complicado, que ofrece lo bello, lo agradable, lo fácil, lo superficial de la vida, enmascarados con bellos rostros femeninos o en galantes caballeros, poseedores de todo el lujo, confort, que ofrecen las riquezas, sin mezcla alguna de esfuerzo humano para conseguirlo y que desprecia el valor, el trabajo, la lucha por conseguir algo digno. |
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