TEMA DEL MÉS

El mundo cientifico

Sin duda alguna, que el progreso ha sido un elemento esencial, que ha condicionado los valores primordiales del hombre y de la sociedad actual. Este elemento ha formado parte de nuestra manera de ser y de vivir hasta el punto de llegar a pensar, que es imposible escapar de su presencia, de sus garras, de su fuerza.

Todos nuestros movimientos están presididos por el progreso, que ha puesto a nuestro servicio miles de artilugios, que además de hacernos la vida más fácil y agradable, nos ha abierto a un mundo casi infinito pero con promesas engañosas, porque este mundo difícilmente es asequible para la mayoría de las personas.

En el plano intelectual, realista, se ha permitido crear un hombre, con actividad suficiente, para hacerse dueño de la vida y convencerle de que su poder no tiene límites y que puede planificar la vida y la muerte del hombre cuando quiera. Esto lleva consigo la asunción de un estado de privilegio, la creación de un hombre prepotente y una ideología ajena completamente a la subordinación de cualquier agente dentro de todo el proceso evolutivo del mundo. Por descontado que Dios no tiene que ver nada en todo este proceso, porque el hombre es superior a todo, es intocable.

De esta incongruencia participa también el mundo científicotécnico, que admite todo eso, sin hacer un análisis, despejando dudas, que nos conduzcan a encontrar un significado profundo y anatematizar el discurso del absurdo, la pasividad del hombre de hoy, sus profundos interrogantes, sus vacíos mentales, su incongruencia, falta de ideales y su aparente inutilidad.

Su mundo se caracteriza hoy día por impulsos que rayan el ridículo, la apatía o la patología. Todos los crímenes tremendos que a diario oímos y vemos, son consecuencia de una irresponsabilidad, de una falta de criterio o de una inesperada irrupción del ego en un mundo pisoteado por impulsos del absurdo o de la incongruencia.

Rebelion de los jovenes

Es cierto que lo que llama poderosamente la atención es que los estudiosos de los procesos históricos y, sobre todo, del hombre, no hayan sido capaces de orientarlo para evitarle fracasos o estados síquicos, en los que se de cuenta de que su poder está limitado y que su felicidad, su realización, como hombre, está relacionada íntimamente en la preocupación por los demás.

De esa situación, creada anormalmente, nace en el hombre todas las fobias contra los elementos, que atenta o creen, que puede atentar contra su statu quo, contra su dignidad.

Dignificar al hombre no es decirle que la libertad consiste en hacer lo que cada uno quiere y que sinónimo de progreso o de hombre progresista es aceptar el divorcio, la homosexualidad, el aborto, la increencia, pornografía, la droga y no hacer asco a ninguno de los elementos negativos, que se imponen hoy día, como signos de progreso o de modernidad, como la necesidad de ridiculizar cualquier elemento religioso y ponerlo como algo absurdo para presentarse en sociedad.

Hay mucha gente, algunos sectores de nuestra sociedad que responden, sobre todo, en el problema religioso, a esta incongruencia y lo más lastimoso es que no comprenden que todas estas actitudes son una falta imperdonable de comprensión, de respeto y un crimen contra la libertad en aquellos que dicen, predicar la libertad. Este mundo absurdo no se manifiesta contra problemas concretos, sino que es producto de ideologías extremistas con odio hacia todo lo que se opone a su sistema autoritario de pensamiento que intentan destruir todo dejando a un lado elementos necesarios para una convivencia pacífica, armónica y solidaria.

Esta actitud puede llegar a la degeneración de los Estados, de la sociedad, porque si el Gobierno no cumple con sus actividades, el hombre, tarde o temprano, se revelará contra todo ese sistema convirtiéndose en su peor enemigo.

Grupos
Por esto mismo y por estas circunstancias, por esas mismas intromisiones de las Instituciones, se está tomando conciencia en la sociedad de que algunos grupos minoritarios no pueden imponer sus criterios, tanto en el orden social, como político. Estos grupos son la nueva esperanza de la sociedad y la referencia íntima del universo.

Las manifestaciones en favor de la paz, la necesidad de ser constructores de la paz, las organizaciones en pro de las víctimas del terrorismo, la defensa de la familia, de la educación, de la unidad de España, la liberación del hombre, la defensa de la mujer, el uso de los bienes y el trabajo, la actividad económica y la solidaridad, la defensa de la Iglesia y de la Religión en la sociedad, el enfrentamiento con el Gobierno sobre la ley de la educación, la liberación del hombre, el uso de los bienes y el trabajo, el papel de la Iglesia en los pueblos, son continuas peregrinaciones en defensa de estas nuevas actitudes positivas, que surgen ante elementos distorsionadores, que nos dejan perplejos ante la cantidad enorme de acciones terroristas, de violencia doméstica, de luchas de familia, de políticos inconsecuentes de difícil explicación.

Estos nuevos movimientos nos dan a entender la incongruencia de algunos comportamientos humanos y la dejadez de la sociedad incapaz de explicar estos despropósitos y dar paso a acciones que pongan fin a estas prácticas permisivas. En el mismo ámbito de la esperanza se sitúan algunos intelectuales, que desde un gran conocimiento de la sociedad nos dan toques de atención sobre el comportamiento humano que afirman la honradez y la dignidad del hombre y desde el campo de la Religión nos hacen una llamada al orden moral y nos invitan a la convivencia ciudadana, pidiendo un respeto a los derechos y a la dignidad de la persona.
Lástima que el intelecto del hombre, tan positivo, tan racional, esté hipotecado por la «sublimidad» de todos esos críticos, hacedores de la modernidad y payasos de su propio valer. El hombre se significa por buscar la felicidad llenando los espacios vacíos que le han dejado en herencia estos corruptores de la sociedad.
Lo importante es que el hombre actual no puede dejarse llevar por estas imposicio-nes del mundo en que vivimos, sino conocer el lado positivo que este mundo científico- técnico lleva en su propia evolución. Los objetivos primordiales del hombre es su desarrollo y su felicidad.
No hay explicación alguna para que el hombre se aleje de todo lo positivo de este mundo y se deje llevar por modelos falaces y que marcan su propia degradación y pone en entredicho los objetivos por los que todos hemos luchado siempre. Estos objetivos están en relación directa con esta frase «en la tarde de la vida te examinarán en el amor». Sólo cuenta para el hombre la aventura por los demás. Por eso los jóvenes de todos los tiempos y de cualquier ideología sienten profundamente la necesidad de proyectar su futuro de cara a que el hombre viva y están descubriendo que sólo los gestos de amor están por encima de cualquier otro condicionamiento.

Todo esto nos lleva, como siempre, a Cristo que nos habla de ese mundo nuevo donde sólo el amor es capaz de dar sentido a la vida del hombre. Cientos de organizaciones juveniles se comprometen a dar cumplimiento a sus palabras: «tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estuve desnudo y me vestisteis, estuve enfermo y fuisteis a verme». Estas son las verdaderas pruebas de examen si queremos aprobar nuestro comportamiento con el mundo. Todo lo demás son parches que estamos poniendo para alimentar nuestro egoísmo o ser protagonistas de un momento histórico que lógicamente pasa.

P. José Glez. Palma, O. Carm.