En
1480 el carmelita beato Bautista Mantuano, que fuera
General de la Orden del
Carmen, pidió y obtuvo de la Santa Sede para la Orden la custodia de la
Santa Casa de Loreto en Italia. Él mismo, que era un gran poeta y fue
conocido como “el Virgilio cristiano”, escribió en latín
dos poemas sobre el milagroso traslado de la Santa Casa de Nazaret y las numerosas
peregrinaciones que ya en aquel tiempo subían a este santuario.
Sobre la gran cúpula de la basílica de Loreto, obra de Sangallo
el joven en el siglo XVI, César Maccari representó entre 1890 y
1907 la historia del dogma de la Inma-culada y las letanías, pinturas
en las que aparecen los carmelitas pidiendo al Papa la aprobación de las
letanías lauretanas. Efectivamente, son los carmelitas los verdaderos
creadores de las letanías, añadidas al rezo del santo rosario.
Quizá no sea éste hecho suficientemente conocido.