Soy religioso carmelita, tengo 23 años y estoy estudiando el segundo de carrera. Hace ya cinco años que entré en el convento y, a la medida que va pasando el tiempo, me siento cada día más feliz con la decisión que he tomado. Dos han sido las razones fundamentales de esta opción en mi vida: el espíritu de oración y la devoción a María que se profesa en el Carmelo.
Por lo que se refiere a la oración os comunico un secreto. Me decía para mis adentros: Podré ir cada vez que lo desee a la iglesia, con solo bajar las escaleras, y podré estar allí solo con el Señor todo el tiempo que se me antoje. Referente a la Virgen María, pesó mucho el que la Orden del Carmen está dedicada enteramente a Nuestra Señora. Su nombre, sus fiestas, sus tradiciones, están impregnadas de un tierno amor a María: Madre y Hermosura del Carmelo.
Para terminar comprendo que cada persona recibe una vocación de Dios en esta vida: ya sea el matrimonio, la vida religiosa, etc. Creo que debemos seguir la llamada recibida del Señor. Sólo sé decirte que si Jesús te llama a consagrarte enteramente a su Amor, que no tengas miedo. ¡Adelante! La fuerza infinita de su Espíritu nos sostiene. Se siente una alegría y una paz como no puedes imaginarte. Te doy mi palabra.
José Manuel Granados Rivera