Iniciamos un recuadro de tipo vocacional. Está abierto a todos los carmelitas, hombres y mujeres, que han sentido el dardo de fuego de la vocación en lo intimo del corazón, y quieren hacernos partícipes de su llamada. Somos conscientes de que no somos los primeros ni seremos los últimos. El río de la historia del Carmelo tiene su manantial “junto a la fuente de Elías” en la montaña del Carmelo. Lleva corriendo la friolera de ocho siglos. Hoy la respuesta nos llega de una carmelita.
Mi nombre es Ana Leonor Bernabela. Nací en SANLÚCAR LA MAYOR (Sevilla). Hemos sido ocho hermanos. Llevo 43 años en las Monjas Carmelitas de UTRERA (Sevilla). Era de chiquilla más alegre que unas castañuelas. Mis hermanos decían que iba para artista porque me gustaba participar en todos los teatros que se montaban en el colegio. Hasta que un buen día me topé con Santa Teresita, que con 24 años la habían proclamado Patrona de las Misiones. Me preguntaba: ¿artista o monja?
Pronto me vino la vocación. Fue un día en la procesión del Corpus en mi pueblo. Mi mirada se cruzó con la de Cristo en la Custodia. Nos miramos y nos comprometimos los dos. Lágrimas abundantes corrieron por mis mejillas. Os lo digo de verdad. No me cambio por nadie. He hecho de cantora. El Señor me dio la garganta de un jilguero. Me gustan mucho las flores. He sido muy feliz. ¡Felicísima! Joven que me lees, si Dios te llama, sé valiente. Merece la pena entregarse a Cristo en favor de la Iglesia y del mundo entero.
ANA LEONOR BERNABELA, Carmelita.