11 de enero de 2000 al 11 de enero de 2005.

He aquí cinco años de historia durante los cuales el Carmelo ha hundido sus raíces en esta tierra africana de Burkina Faso. Esta presencia carmelita en “el país de los hombres íntegros” (Burkina Faso significa eso mismo en la lengua local), la estamos viviendo como una respuesta a la llamada del Señor para la misión en África.

Cinco años durante los cuales los Religiosos Carmelitas han trabajado en los diversos campos de apostolado ofrecidos por la Iglesia-Familia de Bobo-Dioulasso: podemos citar, por ejemplo, la colaboración en las tareas pastorales de dos parroquias de la ciudad, la animación, la formación y el acompañamiento espiritual en diversas comunidades religiosas y en el Seminario Mayor;


"Gouba": Fray François y Fray Pascal
con un aspirante carmelita

la colaboración en la catequesis y la animación de movimientos y asociaciones católicas; la cooperación en las capellanías de jóvenes y, últimamente, la responsabilidad de la capellanía de la Cárcel de la ciudad. Sin olvidar el apoyo y el acompañamiento espiritual de los hermanos y hermanas, Terciarios Carmelitas, de la Fraternidad Donum Dei.

Pero, sobre todo, cinco años durante los cuales, los Carmelitas han trabajado duro para construir un espíritu comunitario que, “solidario, como Cristo Jesús, con los dramas y esperanzas de la humanidad, acertará a tomar decisiones capaces de transformar su vida y hacerla más conforme a la voluntad del Padre” ( Constituciones de la Orden del Carmen, n. 18).


"Gouba": Fray François impartiendo
la catequesis de confirmación.

Esta es mi experiencia en esta comunidad carmelita de Burkina Faso. Yo comencé mi camino vocacional con ella el uno de octubre de 2000; el 18 de septiembre de 2004 he hecho mi primera Profesión. Os puedo asegurar que estoy unido de corazón al proyecto de mis hermanos religiosos carmelitas: construir una comunidad que sea un canal de la ternura divina hacia los más “pequeños” de este mundo, una comunidad que se deje conducir por el Espíritu y por la Palabra de Dios meditada y vivida en medio del mundo.

El Papa Juan Pablo II ha escrito “¡Vosotros no solamente tenéis una historia gloriosa para recordar y contar, sino una gran historia que construir!” (Vita Consecrata, 110). Sí, nuestra misión carmelita en Burkina tiene una maravillosa historia de cinco años para recordar y contar, pero creemos que tiene una mayor historia por delante que hay que construir.


"Paco": Paco Daza con un grupo de jóvenes
que prepara para ser catequistas.

Y esta historia hay que construirla como hasta ahora lo hemos hecho: junto a vosotros, amigos del Carmelo. Gracias por vuestro apoyo espiritual, moral y financiero. Como dice el proverbio popular africano “son las dos manos juntas las que amasan la harina”. La levadura del Evangelio transformará la masa del mundo si colaboramos unidos: vuestras manos y las nuestras.

François Gouba
(carmelita en Burkina Faso)