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El Carmelo en África: Una realidad llena de esperanza

Durante el año escolar 2006-2007 «las puertas» del Noviciado Carmelita de Burkina Faso permanecieron cerradas. No tuvimos novicios. No es ese el caso de este nuevo curso que hemos comenzado. Aquellas mismas «puertas» se han abierto de par en par para acoger a dos jóvenes que ya han iniciado y viven con alegría esta primera experiencia de vida consagrada en el Carmelo.

Eric y Joseph han terminado sus estudios de Filosofía en la comunidad de Ouagadougou. Su postulado ha durado tres años. El día 29 de julio, sostenidos por la presencia y la oración de la comunidad de Bobo-Dioulasso, iniciaron su año de Noviciado. Su maestro es el P. Eugenio Kaboré y el resto de la comunidad colaborará con él en la formación.

Joseph es originario de la diócesis de Bobo-Dioulasso.
Joseph es originario de la diócesis de Bobo-Dioulasso.


Bobo-Dioulasso cuenta con la presencia de más de quince congregaciones femeninas y masculinas.
Este «arco iris» de carismas es una riqueza inestimable porque, además de asegurar una presencia apostólica en los diferentes campos de la misión, muestra la energía de una Iglesia entusiasta que se abre a la gracia de Dios y engendra nuevas vocaciones al servicio de su Reino. Este dinamismo vocacional es prácticamente general en todas las diócesis del país. Es la primavera de una Iglesia joven, agradecida a la misión y abierta a la misma misión.

Eric es originario de la diócesis de Koudougou
Eric es originario de la diócesis de Koudougou

Eric y Joseph desean consagrarse a Dios en el Carmelo. Los dos reconocen que sus vidas son un don de Dios que debe hacerse don de amor por los otros en el día a día. La vida consagrada es por naturaleza misionera. Consagrados por la misión, los religiosos quieren, a la vez, reflejar en sus vidas la existencia de Jesucristo, pobre, obediente y casto, y el compromiso eficaz y radical por su Reino.

Deseamos un feliz Noviciado a nuestros dos novicios y pedimos a Dios, y a Nuestra Madre del Carmen, que las puertas de todos los noviciados carmelitas permanezcan siempre abiertas para acoger a nuevos jóvenes comprometidos con la misión de la Iglesia y deseosos de compartir con los otros la alegría de su encuentro con Jesucristo.


Paco Daza Valverde
O. Carm
Burkina Faso

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