A través de la página «misionera» de nuestra Revista pretendemos sensibilizar a nuestros lectores acerca de la dimensión misionera de la fe cristiana, y, a la vez, familiarizarlos con las experiencias de misión del Carmelo, en general, y de la Provincia Bética, en particular.
En esta ocasión, queremos haceros partícipes de la experiencia de un sacerdote diocesano que ha decidido compartir un año de su vida con los carmelitas de Burkina Faso. Pero dejemos que sea él quien nos lo cuente.

JOSÉ ANTONIO MARÍN
|
|
|
José Antonio, ¿te puedes presentar a nuestros lectores?
Mi nombre es José Antonio Marín, sacerdote de la Diócesis de Tarazona, en la provincia de Zaragoza. El próximo día 18 de diciembre cumpliré 42 años de ordenación sacerdotal.
Actualmente soy vicario parroquial de la Parroquia de San Juan el Real de Calatayud, capellán de una Residencia Asistida y párroco de dos pequeñas parroquias rurales del valle del Río Jiloca.
Nací en el mismo pueblecito que el P. Rafael María López Melús, Carmelita residente en Onda.
¿Cómo has conocido a los Carmelitas y a su misión en Burkina?
Desde niño conocía a los Carmelitas por mi relación familiar con el P. Rafael Mª López Melús. Mi hermano más pequeño ingresó en el seminario de Villarreal, hizo el noviciado en Caudete y parte de la filosofía en Onda.
Dejó el seminario y murió joven de accidente laboral. Hay muchas circunstancias, pues, para conocer a los Carmelitas.
Pasé cinco años como director del Instituto Español Bíblico y Arqueológico de Jerusalén, la llamada Casa de Santiago.
Allí tuve como alumno al P. Eugenio Kaboré que me hablaba de Burkina. El año 2003 comencé a venir con otras personas y comenzamos también una labor de ayuda humanitaria en el poblado de Se-gueré, sobre todo en la promoción y desarrollo agrícola.
Hemos excavado pozos, instalado placas solares en lugares estratégicos y construimos una capilla para la comunidad cristiana de Segueré. Actualmente estamos terminando lo que va a ser la Guardería del poblado.
¿Por qué has decidido pasar un año con nosotros?
La primera vez que vine a Burkina quedé cautivado de muchas cosas. Me sorprendió la acogida y hospitalidad de la gente, su sencillez y el respeto con el que nos tratan. También me impresionó la pobreza en la que viven.
Por eso, desde una lectura del evangelio en el relato de la multiplica ción de los panes y los peces, en el relato de San Marcos, me dejé guiar por las palabras de Jesús: «Dadles vosotros de comer». Y eso es lo que quiero llevar a cabo en la medida de mis posibilidades. Ayudar para lograr un avance en el campo de la producción agrícola, en la sanidad y en la escolarización de su población.
|

JOSÉ ANTONIO TIENE MUCHA DEVOCIÓN
A LA VIRGEN DEL CARMEN
|
|
|
¿Qué deseas encontrar en esta experiencia misionera que acabas de iniciar?
Sobre todo que la Iglesia de Jesús es universal. Que no se limita ni queda reducida a nuestra pequeña porción de tierra donde hemos nacido y crecido. Que hay que estar abiertos al mundo entero. Me impresiona la gran fe de toda esta gente. Y por otra parte quiero hacer mío el mensaje de Jesús: «Tuve hambre y me distéis de comer». «Lo que hicisteis con uno de estos hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis».
¿Cuáles son los retos y las exigencias de la misión de la Iglesia en el momento actual que nos toca vivir?
Si la Iglesia no es misionera-universal, no cumple el mandato de Jesús de ir al mundo entero a anunciar el evangelio.
El «localismo» nos empobrece. La universalidad, la apertura nos enriquece. Nuestra vida sacerdotal y cristiana tiene que estar en constante renovación. Conocemos y vivimos otras culturas, otras personas, otros modos de expresar la vida y la fe.
Quiero manifestar la última celebración de la Eucaristía en la Parroquia, abarrotada de fieles, que «me enviaban» a la misión. He venido yo solo, pero conmigo está toda la parroquia. Ellos están participando conmigo de esta experiencia.
Tanto me han oído hablar de Burkina y de Segueré que ya les resultan estas dos palabras muy familiares. Y ésto es muy importante. Nuestras parroquias tienen que ser misioneras, evangelizadoras, compartiendo todo lo que se es y lo que se tiene.

COMPARTIENDO LA RECREACIÓN CON NUESTROS JÓVENES |
|
|
Agradecemos la sinceridad de José Antonio y le deseamos una feliz estancia entre nosotros. Su presencia nos estimula y nos enriquece.
Paco Daza Valverde
O. Carm
Burkina Faso