Durante los días 10 al 22 de diciembre de 2005 la comunidad carmelita de Bo-bo-Dioulasso acogió a la joven Paloma Pradas. Durante ese tiempo pudimos compartir con ella nuestra vida y nuestra tarea misionera en esta parte del mundo.
En este mes de febrero presentamos a los lectores de nuestra revista una entrevista que pudimos hacerle antes de que volviera a Es-paña. Ella, mujer, joven, actual y cristiana, ha comprendido que ser miembro de la Iglesia es un compromiso que supone convertirse en una llama de luz, de alegría y de esperanza para la humanidad.
1.- Paloma, dinos quién eres y por qué ha venido a Burkina Faso.
Soy de Osuna, tengo 38 años recién cumplidos (estando precisamente en Bur-kina) y trabajo en el Hospital de mi pueblo.
He venido hasta aquí porque he conocido el amor de Dios en mi vida en unos momentos que han supuesto para mi un sufrimiento absoluto. Dios me ha ayudado a soportar el dolor provocado por la muerte de mi madre y he querido compartir esta esperanza con los que viven en una situación extrema de pobreza y de dolor.
He venido a Burkina Faso para visitar el Orfanato de Santa Teresa de Lisieux, en Loumbila (a 18 kilómetros de la capital del país, Ouagadougou). Son muchas las personas que colaboran con el Orfanato de Loumbila apadrinando a niños y niñas y ofreciéndoles una oportunidad de esperanza y bienestar. El P. Manuel Jurado me habló de esta posibilidad y me “lancé” a ella con alegría. También quería conocer la realidad de la misión carmelita de la Provincia Bética en este país. Yo conocía algunos de los religiosos que están en ella.
2.- ¿Qué idea traías de Africa y qué idea te llevas de ella?
Sabía que iba a encontrar pobreza y sufrimiento y es, real-mente, lo que he visto. Burkina es un país pobre y con pocos recursos naturales. Sin embargo me ha impactado descubrir la fuerza vital, la dignidad de este pueblo y las ganas que tiene de salir de esas situaciones. He descubierto también una Iglesia joven que busca y siente a Dios, que celebra su fe sin prisas, con mucha alegría, y que está comprometida en la construcción de un futuro mejor para todos.
3.- En cuanto cristiana ¿qué es para ti la misión de la Iglesia?
Para mí la misión de la Iglesia, de todo cristiano, es transmitir al mundo la Buena Noticia de Cristo, muerto por el perdón de los pecados y resucitado para ofrecer al hombre la vida eterna. Somos misioneros cuando transmitimos a nuestros hermanos el Amor de Dios, su Misericordia infinita. Esta misión la debemos vivir no sólo de palabra, sino también, y fundamentalmente, con nuestro ejemplo de vida.
4.- ¿Cómo has encontrado la misión carmelita en Burkina Faso?
He encontrado a un grupo de Religiosos que hacen un trabajo grande y desinteresado. Ayudan al necesitado con palabras y con obras. Los carmelitas están prestando un gran servicio en la Iglesia de Bobo-Dioulasso. En estos días he constatado que su vida es intensa y sus tareas misioneras abundantes: clases en colegios, catequesis, formación, sacramentos, capellanías,... La comunidad en la que viven es tranquila y acogedora. La gente viene a visitarles con alegría y confianza.
5.- ¿Cómo piensas continuar colaborando con la misión?
Considero que mi colaboración como catequista en mi Parroquia y mi pequeño testimonio de vida en mi trabajo son una humilde colaboración misionera, pero, además, me gustaría continuar en contacto con la Misión Carmelita en Burkina Faso para enviar algún tipo de ayuda.
Me llevo productos de artesanía realizados por los niños y los jóvenes para venderlos en España y enviar a Burkina los fondos que conseguiré. Los carmelitas ayudan a muchas personas y colaboran en proyectos de promoción social que permitirán un futuro mejor a los que se beneficiarán de ellos.
6.- ¿Qué deseas a la misión carmelita en el recién estrenado año 2006?
Les deseo que continúen con el mismo espíritu de comunión que tienen, que sigan trabajando por los pobres, como hasta ahora lo hacen, y que puedan ver pronto su casa construida. Sé que cuando la tengan podrán hacer mucho más de lo que hacen.
Quiero aprovechar esta oportunidad que me dais en vuestra Revista para lanzar una llamada a toda la familia carmelita: me he dado cuenta de que somos una gran familia y que como tal tenemos que apoyarnos unos a otros. Nuestros hermanos que están en África tienen necesidad de nuestra colaboración y solidaridad. No les dejemos solos y apoyemos como podamos la aventura maravillosa que iniciaron hace seis años.
PACO DAZA, O. Carm.