El día 1 de diciembre de 2007 será una jornada inolvidable para el Carmelo burkinabé, bético y universal. En ese día hicieron su Profesión Solemne Domi-nique y François, dos de los primeros tres jóvenes que comenzaron su camino vocacional poco tiempo después de la fundación Carmelita en Burkina Faso, en el año 2000. Además, en la misma ceremonia recibieron el Escapulario del Carmen y profesaron como terciarios carmelitas más de 50 laicos de la Familia Misionera Donum Dei. Fue también la ocasión para bendecir e inaugurar el primer convento carmelita de África del Oeste. Tres acontecimientos que mostraban la realidad de una Iglesia africana llena de vitalidad, que se siente y se define así misma como “familia”. Ese fue el espíritu que vivimos durante toda la jornada.
La celebración fue presidida por el Arzobispo de Bobo-Dioulasso, Monseñor Anselmo T. Sanon. Estuvieron presentes el Prior General de la Orden del Carmen, P. Fernando Millán Romeral, el Consejero General para África, el P. Désiré Unen Alimange, el Prior Provincial de la Provincia Bética, P. José Ramírez Román, el Consejero Provincial de Pastoral, P. Manuel Jurado, todos los miembros de la comunidad carmelita de Burkina, numerosos sacerdotes, religiosos y religiosas de la ciudad y un gran número de fieles entre los cuales destacaban tres españoles, amigos de la comunidad, que habían venido para la ocasión: Ramón Me-dina, Paloma Pradas y María Teresa Fuica. Para nosotros, ellos representaban a todas las personas que han colaborado con los Carmelitas en esta misión y que la han asumido como algo propio desde los inicios de la misma.
El P. Fernando Millán, al final de la celebración, durante la acción de gracias, se dirigió a la asamblea “conjugando” cuatro palabras:
- “Felicidades” por los acontecimientos que estábamos viviendo, fruto del trabajo delicado y de la entrega generosa de mucha gente.
- “Gracias” a Dios, a Nuestra Madre del Carmen, a la Iglesia Universal y Local, y a todos los que habían colaborado en la realidad del Carmelo burkinabé.
- “Esperanza” al ver la realidad del Carmelo africano como un signo de una “primavera” llena de vitalidad y de fuerza.
- “Compromiso”, ya que la casa que se había bendecido tendrá como tarea el ser un lugar de humanidad y de humanización.
Fue el día 1 de diciembre; unas horas antes de que la liturgia de la Iglesia anunciara el comienzo del nuevo tiempo de Adviento.
Una nueva etapa se anuncia así para el Car-melo burki-nabé; una e-tapa cargada de esperanza y de entusiasmo. ¡La viña del Carmelita que hunde sus raíces en Palestina extiende sus ramas en África y éstas vienen cargadas de frutos!
Felicitémonos, demos gracias a Dios y comprometámonos a seguir sembrando la esperanza en medio del pueblo.
Paco Daza Valverde
O. Carm
Burkina Faso