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La Palabra de Dios está al servicio de la Evangelización
JOSÉ ANTONIO MARÍN.

En este año 2008, la “Iglesia – Familia” de Bobo-Dioulasso, celebra el Jubileo de 80 años de la presencia de la Palabra de Dios en ella. El objetivo es sensibilizar al pueblo cristiano sobre la im-portancia de la Palabra de Dios en la vida de fe de los creyentes.

Hace casi cien años que los primeros misioneros lle-garon a esta región de Burkina y, no sin dificultades, sembraron la “semilla” del Evangelio. Durante todo este tiempo ésta ha dado fruto y continúa extendiéndose: aumento del número de cristianos, nuevas Parroquias y comunidades cristianas, vocaciones nativas de sacerdotes y de consagrados, laicos cristianos comprometidos, grupos de oración, asociaciones diversas… Sin embargo, el compromiso con la misión del Evangelio no ha terminado. En Burkina Faso aún quedan pueblos enteros que no han oído hablar de Jesucristo y hay bautizados que ma-nifiestan una fe poco enraizada.

Como carmelitas, y en comunión con la Iglesia local en la que trabajamos, celebramos con alegría este jubileo e intentamos compartir con el pueblo de Dios que se nos ha confiado la importancia de la Palabra: grupos de formación bíblica, catequesis sobre la Biblia, encuentros de oración en torno a la Palabra de Dios. Nuestra Regla nos invita a dejarnos transformar por ella, meditándola “día y noche”.

La Palabra de Dios está al servicio de la evangelización. Ella es para la Iglesia su punto de referencia y su vigor. Para los cristianos, la Palabra de Dios es la fuerza de la fe, el alimento del alma y la fuente de la vida espiritual; la Palabra está al servicio de la vida y de la misión eclesial.
Hemos sido evangelizados y participamos en la misión de evangelizar. Evangelizar quiere decir manifestar, proclamar, anunciar con las palabras y con las obras la Buena Nueva del amor de Dios al mundo.

Se trata de una experiencia de fe que ha cambiado, y debe continuar haciéndolo, nuestra historia personal: el Evangelio – la Buena Nueva- ha iluminado nuestro pensamiento, ha fortificado nuestra voluntad y ha animado nuestro corazón con un proyecto de vida totalmente diferente a los que nos ofrece el mundo y que exige de nosotros un compromiso diario de renovación.
Somos herederos de la misión de la Iglesia y estamos comprometidos con esta misma misión. La Palabra de Dios nos ha sido confiada para que nuestros hermanos descubran la presencia amorosa y liberadora de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
“Creemos en Jesucristo porque alguien nos lo ha anunciado. ¿Cómo compartimos con nuestros hermanos este anuncio de vida nueva?”

JOSÉ ANTONIO MARÍN.
JOSÉ ANTONIO MARÍN.

Paco Daza Valverde
O. Carm
Burkina Faso

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