| El domingo día 28 de octubre de este año serán beatificados en Roma 498 mártires del siglo XX en España, sacrificados durante la persecución religiosa de los años 1934-36-37. Ni esta beatificación ni las anteriores ni las que seguirán a ésta son una reacción de la Iglesia a circunstancias sociales o políticas del momento. Estos mártires no son víctimas de una guerra, en la que siempre hay «caídos» de uno y otro bando, sino testigos de Jesucristo en una persecución religiosa en la que, por diversas circunstancias, les ha sido requerido el testimonio de la fe.
En este numeroso grupo de mártires se encuentran Diecisiete Carmelitas de Cataluña: cinco sacerdotes, un subdiácono, cinco estudiantes de filosofía, tres hermanos profesos, dos novicios y una monja de clausura. Todos forman el grupo identificado con el nombre «P. Ángel Mª Prat i Com-pañeros».
Los diecisiete sufrieron el martirio el año 1936: la madrugada del 29 de julio, en el Clot dels Aubens (Cervera) fueron fusilados y posteriormente quemados los doce miembros de la comunidad de Tàrrega, el P. Ángel Mª Prat, prior, el P. Eliseo Mª Ma-neus, maestro de novicios, el P. Eduardo Mª Buj, profesor de filosofía, el P. Anastasio Mª Dorca, que era de la comunidad de Olot y había predicado en Tàrrega la novena del Carmen, los estudiantes de filosofía fray Pedro Mª Ferrer, fray Andrés Mª Solé, fray Juan Mª Puigmitjà, fray Miguel Mª Soler y fray Pedro Tomás Mª Prat, el hermano fray Eliseo Mª Fontdecaba y los novicios fray Elías Mª Garre y fray José Mª Escoto. El 13 de agosto fue asesinada la monja de clausura del monasterio de Vic, sor María del Patrocinio de San José Badía, mientras defendía a toda costa su virginidad.
La noche del 3 de octubre fue detenido y asesinado en las afueras de Barcelona fray Eufrosino Mª Raga, de la comunidad de Olot. El 13 de octubre fueron fusilados en el cementerio de Terra-ssa dos miembros de aquella comunidad, fray Ludovico Mª Ayet y fray Ángel Mª Presta. Y el 22 de noviembre, después de ser detenido en el puerto de Barcelona, fue fusilado en las fosas del castillo de Montjuic el P. Fernando Mª Llovera, prior de la comunidad de Olot. Todos habían cultivado en el Carmelo los valores cristianos del seguimiento de Jesús y a todos les fue concedido el don de poder dar testimonio.
Entre las manifestaciones que se guardan ante la inminencia del martirio trascribimos la de un estudiante de filosofía, fray Pedro Mª Ferrer, que unos días antes de su martirio escribía a su madre: «Si Dios me pide la vida, la daré con gusto. No hay gloria mayor para un cristiano que dar la vida por Jesús». La semilla estaba a pu-to de ser enterrada para que diera el fruto maduro de la fe: como Jesús, también ellos murieron perdonando a sus verdugos y proclamando que Jesucristo es el único Señor.
El proceso de beatificación se inició en la diócesis de Barcelona el año 1959 y contó, como promotor fervoroso e incansable, con el recordado y estimado P. Fernando Mª Rodríguez Barbancho, miembro de la provincia Bética carmelita, cuya inestimable ayuda nunca agradecerá suficientemente el Carmelo catalán. El P. Fernando fue nombrado Vice-Postulador de la Causa de los Diecisiete Siervos de Dios e investigó con gran celo, a lo largo y ancho de Cataluña, sobre la vida y sobre los antecedentes históricos, sobre los familiares y los conocidos de los diecisiete mártires.
Así llegó a conseguir un nutrido elenco de los que posteriormente serían testigos del proceso en su fase diocesana y una gran cantidad de valiosísimos datos que él recogió, como era preceptivo, en el libro «Artículos que se proponen para la Causa de Beatificación o Declaración del martirio de los Siervos de Dios...». Esta publicación consta de 498 artículos, lo cual coincide con un dato interesante: estos diecisiete Siervos de Dios son parte de los «498 Mártires del siglo XX en España» que serán beatificados el mismo día. Cuando el P. Fernando llevaba a cabo esta ingente labor, yo era estudiante de filosofía y se me encargó mecanografiar su dictado, de cientos de folios, cosa que supuso un trabajo arduo pero que hoy recuerdo como un honor.
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Rvdo. P. Fernando Mª Rodríguez Barbancho,
promotor fervoroso e incansable,
en un principio, de la Causa de Beatificación de nuestros Hnos. Mártires Carmelitas |
La alegría que siente el Carmelo, en especial en Cataluña, por la próxima beatificación de nuestros hermanos es un canto de alabanza y de acción de gracias a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, cuya santidad se manifiesta en sus testigos. Pero también es y ha de ser expresión de agradecimiento aquellos hermanos que con amor y ahínco han trabajado en la Causa: el ya fallecido y apreciado P. Redento Valabek, anterior Postulador General, así como el actual, P. Felipe Amenós, que preparó la «Positio super martyrio», el actual vicepostulador, P. Miguel Basagañas, y tantos otros que, aunque estén en el anonimato, también reciben nuestro reconocimiento. Pero creo que es justo y necesario recordar con particular afecto y agradecimiento al P. Fernando que con gran tesón supo vencer las dificultades iniciales que soplaban desde todas direcciones y así esparcir la semilla que ahora fructifica en la santidad de la Iglesia y del Carmelo. Que Dios le conceda la compañía de sus queridos beatos.
Ahora podemos contemplar con gozo a estos diecisiete carmelitas, testigos de Jesús y de su evangelio, bajo el manto de la Madre del Carmelo y derramando sobre sus hermanos, los hombres, los dones impetrados al Rey de los mártires, pues ellos siguieron y seguirán al Cordero inmolado a dondequiera que vaya. (Cf. Ap. 14,4).
P. MANUEL BONILLA, O. CARM.
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