LITURGIA
A LOS TREINTA AÑOS DEL MISAL DE PABLO VI
 

EL SILENCIO EN EL RITO DE COMUNIÓN. 4

En el mes de marzo nos hacíamos este interrogante: ¿En qué momentos se prescribe que la Asamblea debe observar el silencio sagrado?
Ya hemos respondido al que sigue a la invitación a orar que hace el sacerdote antes de la Oración Colecta, el que ha de acompañar a la Liturgia de la Palabra y la Plegaria Eucarística y hoy presentaremos el que se ha de observar en el Rito de Comunión.
Este rito está compuesto, al igual que la plegaria Eucarística, de varios momentos con sus significados y valores. La OGMR en el número 56 puntualiza: “Ya que la celebración eucarística es un convite pascual, conviene que, según el encargo del Señor, su Cuerpo y su Sangre sean recibidos por los fieles, debidamente dispuestos, como alimento espiritual. A esto tienden la fracción y los demás ritos preparatorios, con los que se va llevando a los fieles hasta el momento de la Comunión”.


¿Cuáles son estos preparatorios?
a) La Oración Dominical
En ella se pide el pan de cada día, con lo que también se alude, para los cristianos, al pan eucarístico y se implora la purificación de los pecados, de modo que en realidad, “las cosas santas se den a los santos”. El sacerdote invita a orar...
b) En el Rito de la Paz, que sigue, los fieles imploran la paz y la unidad para la Iglesia y para toda la familia humana.
c) La Fracción del Pan, un gesto realizado por Cristo en la Última Cena. En los tiempos apostólicos fue el que sirvió para denominar a lo que hemos conocido pocos años atrás como “la misa” y como “eucaristía”. Este rito no sólo tiene una finalidad práctica, sino que significa además que nosotros, que somos muchos, en la comunión de un solo pan de vida, que es Cristo, nos hacemos un solo cuerpo.
d) Inmixtión o mezcla: el celebrante deja caer una parte del pan consagrado en el cáliz.
e) Cordero de Dios un canto o recitado que se debe repetir cuantas veces sea necesario para acompañar la fracción del pan. La última vez se concluirá con la palabra “danos la paz”.
f) Preparación privada del sacerdote con una oración en secreto... los fieles hacen lo mismo, oración en silencio.
g) Luego el sacerdote muestra el Pan Eucarístico que recibirán en la Comunión, y los invita al banquete de Cristo.
h) Canto de Comunión. Mientras sacerdote y fieles reciben el Sacramento, tiene lugar el canto de Comunión que debe expresar, por la unión de voces, la espiritual de cuantos comulgan, demostrar al mismo tiempo, la alegría del corazón y hacer más fraternal de los que van avanzando para recibir el cuerpo de Cristo.
i) Cuando se ha terminado de distribuir la Comunión, el sacerdote y los fieles, si se juzga oportuno, pueden orar por un rato recogidos. Si se prefiere puede cantar toda la Asamblea un himno, un salmo, o algún otro canto de alabanza.
j) En la oración después de la Comunión, el sacerdote ruega para que se obtengan los frutos del misterio celebrado. El pueblo hace suya esta oración con la aclamación: “Amén”.
De este modo, se cumple lo que la “Eucaristía Patricipationem” el 27 de abril de 1973 recomendaba: “A fin de que los asistentes, en respuesta al momento particular en que, el silencio se coloca, se concentren en sí mismo, o bien reflexionen brevemente sobre todo lo que han oído, o alaben y rueguen al Señor en la intimidad de su propio espíritu” (nº 18).

MANUEL JURADO, O. Carm.