y
monástica. La inspiración carismática
brota en forma de fuente que, por otro lado, es una realidad
material en el Monte Carmelo.
De estas aguas carismáticas cada fundador recoge
en sus particulares jarras la porción que le corresponde
para su particular familia religiosa: en primer plano
se ven a los dos grandes fundadores de las órdenes
mendicantes San Francisco y Sto. Domingo. Al fondo y a
la derecha se distinguen las órdenes monásticas
con San Benito al frente, S. Bernardo (cistercienses),
San Bruno (cartujos), S. Romualdo (camaldulenses) y San
Ignacio de Loyola, fundador de las modernas congregaciones.
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A
la izquierda y al fondo están representados los
eremitas San Antonio y San Pablo abades, San Jerónimo
y los demás fundadores de las órdenes mendicantes:
San Agustín (agustinos), San Pedro Nolasco (mercedarios),
S. Juan de Mata (trinitarios) y S. Francisco de Paula,
fundador de los mínimos.
«Se renovó y colocó este lienzo en
el año de 1832 –se dice en la parte inferior
derecha–, siendo prior de este convento el Mº.
R. P. Fr. Manuel Ramírez, Maestro de Justicia y
de número de su Religión…, tres veces
prior que fue del convento de Jerez de la Frontera e hijo
y conventual de esta casa». Tenemos noticia cierta
de que en el Carmen de Antequera existía una auténtica
pinacoteca de hombres ilustres carmelitas e hijos de Antequera
entre los que destaca, sin duda, Fr. Juan de Llamas y
Rivas, Obispo de Panamá, cuyo retrato se encuentra
actualmente en el Excmo. Ayuntamiento. De otros personajes
antequeranos nos habla Rodríguez Carretero en su
Epytome historial, 469-470. La mayor parte de estos lienzos
se han perdido; algunos de ellos se guardan en el Museo
local.
ISMAEL
MARTÍNEZ CARRETERO, O. Carm.
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