La relación de los Carmelitas con el llorado Juan Pablo II, ha sido abundante. En estos 26 años visitó varias iglesias carmelitas y escribió documentos dirigidos a ellos. Acudió a la Orden para crear obispos (durante su pontificado elevó a obispos a nueve carmelitas). Durante su pontificado se crearon 18 monasterios carmelitas de clausura.

Sabemos que profesaba una especial devoción a María, la Madre de Dios, especialmente bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen. Vestía con especial devoción el escapulario del Carmen. Hay una curiosa fotografía en la que posa con dos compañeros de trabajo, cuando tenía 19 años, sin camisa y exhibiendo un visible escapulario del Carmen. Cuando fue herido gravemente en la Plaza de San Pedro, llamaron del Vaticano a los Carmelitas de la iglesia-parroquial de Transpontina, a unos metros de la plaza de San Pedro, pidiendo que se le enviara al Papa un nuevo escapulario del Carmen, porque el que llevaba al ser herido estaba empapado de sangre.

El P. Falco Thuis, O. Carm., en aquel tiempo prior general, da la bienvenida al Papa en su visita Pastoral a la parroquia Carmelita de San Martino Ai Monti en 1980. (Foto cortesía del Centro Stampa de la Provincia Italiana)

 

Apenas reelegido como Prior General el P. John Malley conduce a los miembros del consejo General a visitar al Papa Juan Pablo II el 29 de septiembre de 1989. (Foto por cortesía del Archivo General de la Orden)

Con frecuencia acudía a los ejemplos de vida y escritos de santos carmelitas, especialmente de san Juan de la Cruz: su tesis doctoral se tituló Doctrina de la fe según san Juan de la Cruz. Escribió cartas al Prior General de la Orden, Joseph Chalmers, con ocasión del Capítulo General de 2001, también con ocasión del 750 aniversario de la entrega del Escapulario a san Simón Stock. En el 7º centenario del nacimiento del obispo carmelita san Andrés Corsini escribió una carta recordando las virtudes de este santo carmelita. Escribió sobre Elías y María como los símbolos de la Orden del Carmen y otra recordando el lema del Capítulo General “El viaje continúa”.
En uno de esos documentos le dijo a los Carmelitas: “Vosotros estáis llamados a releer vuestra rica herencia espiritual a la luz de los retos de hoy día de modo que las ‘alegrías, las esperanzas, las tristezas y las angustias de la humanidad actual, de los pobres y, sobre todo, de aquellos que sufren’ sean ‘las alegrías y las esperanzas, las tristezas y la angustias de los discípulos de Cristo’ y, de modo especial, de todo carmelita”.

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