Sta. Teresa y León XIII“En Florencia -escribirá más tarde la joven tuve la dicha de contemplar a santa María Magdalena de Pazzi, colocada en medio del coro de las carmelitas, que nos abrieron la reja. Como no sabíamos que íbamos a disfrutar de tal privilegio, y muchas personas deseaban hacer tocar sus rosarios en el sepulcro de la santa, no había nadie más que yo que pudiese pasar la mano por entre la reja que nos separaba de él. Por eso, todos me traían sus rosarios, y yo me sentía muy orgullosa de mi oficio”.

En el prefacio de la obra Cuarenta días (obra de Santa María Magdalena de Pazzi), afirmó:
Quizás, aquel ‘sí’ que Teresa no había conseguido del Papa, le fue ofrecido por el Carmelo de Santa María Magdalena de Pazzi: ante ella ¡se abren las rejas del monasterio! Me atrevo a ver aún más, porque así ha sido también en mi vida. Teresa Martín ejerció entonces el papel de mediadora, haciendo pasar las peticiones de gracias a María Magdalena de Pazzi por parte de los peregrinos. En este contacto con María Magdalena ocurrieron muchas más cosas que no podemos imaginar. María Magdalena la acogía como a una de sus hijas, anticipándole el ‘sí’ de los Superiores; pero, sobre todo, ella sumergía a Teresa en la llama viva que ardía en su corazón, haciéndola participar de la misma, gracias a su pequeñez, al amor apasionado por Dios, que se vuelca enteramente en nosotros, encontrando la felicidad. Sí, es por Teresa por la que el tesoro oculto del Carmelo, tesoro de amor, de gracia y de santidad, se ha transmitido a todos los hombres. Así fue también como cuando durante las celebraciones de su nacimiento a la Vida, fui conducido a la tumba de Santa María Magdalena de Pazzi, y gracias a esto, he podido beber más abundantemente de esta fuente escondida, que brotaba desde hacía muchos siglos y bebiendo de ella he quedado sorprendido al reconocer el mismo gusto por Dios, el mismo frescor vivificante, el mismo impulso de amor.

En este breve acontecimiento de Florencia, reconozco un misterio escondido, un paso de la gracia y de la luz. A pesar de la diversidad de experiencias, de educación y de formación de las dos santas, tengo la sensación de encontrarme ante una misma orilla. Creo que hay un místico río secreto, de brotes inesperados, que recorre toda la historia de la Iglesia y del Carmelo.

Sta.  Maria PazziEn el recorrido espiritual de las dos santas constato muchas coincidencias, una profunda afinidad espiritual, más allá de las formas y de las expresiones típicas de su tiempo, que me permite llamarlas y reconocerlas como “Hermanas en el Espíritu”, no solamente por el hecho de pertenecer a la misma familia espiritual, el Carmelo, sino por su admirable sensibilidad que convergen en los mismos valores espirituales.

Habiendo leído y trabajado en los textos de la pequeña santa, en particular con ocasión del Centenario de su muerte, y habiendo emprendido el estudio de los textos de la santa mística florentina, he encontrado muchos momentos de afinidad, de expresiones cercanas, en las que no podía dejar de reconocer el mismo gusto en ambas corrientes, el mismo esplendor de la dulce luminosidad que viene del Espíritu de Dios.

El mensaje de María Magdalena de Pazzi ha quedado más bien escondido para las grandes muchedumbres, mientras que el de Teresa del Niño Jesús no cesa de recorrer el mundo e iluminar nuestro tiempo; sin embargo, del episodio de Florencia de 1887 podemos colegir, que aún cuando sus destinos sean diversos, sus pensamientos y sus experiencias del amor de Dios son idénticos.

P. Gianfranco María Tuveri,
O. Carm.