La presencia de los Carmelitas en Burkina Faso ha sido la respuesta a la llamada de Dios para esta misión africana. Dios sigue llamando.
Ya es hora de tu compromiso misionero, aunque sea desde la retaguardia. Ellos están en vanguardia pero carecen de lo más elemental, como casa propia y centro de acogida a jóvenes carentes de casi todo.
El mismo Señor, al que tanto has pedido y al que tanto debes, en este comienzo de año, se presenta ante tu puerta, para pedirte algo.
Quiero traerte a colación este texto que reafirma lo anterior.
“He aquí que estoy a la puerta y llamo.
Si alguno me abre, entraré y cenaré con él” (Ap 3,20)
Cuentan que un pintor estaba pintando un cuadro. En él representaba justo este peregrino. El hijo pequeño del pintor, le observaba aten-tamente. De pronto el niño le interrumpió:
-Papá, ¿por qué no pones cerradura a esta puerta?
-Hijo, las puertas a las que llama Jesús, sólo se abren desde dentro.
Jesús, llama a tu puerta, abre, por favor.
¡“Abrid las puertas a Cristo”!
Es un mensaje del Papa Juan Pablo II, a toda la humanidad.
Si abres, vivirás una experiencia única.
Recuerda a los discípulos de Emaús que la vivieron y cómo lo habían conocido al partir el pan (Lc 24, 35).
Después que hayas abierto y dialogado con Él, recoge el mensaje que acostumbra a dejar sobre la mesa: “Lo que hicisteis con estos pequeñuelos, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 40).
SIGUIENTE PÁGINA »»