Empezamos
un nuevo curso y en él la
novedad académica es el valor de la asignatura de Religión.
No
hay forma de que en España superemos el chirrido que
provoca en algunos ambientes sociales y políticos el tema
de la asignatura de Religión.
Sin embargo, este es un tema superado en otros países europeos.
Nosotros aún arrastramos una historia reciente, aunque superada,
de Estado confesional, que impide tocar el tema con suficiente
serenidad por parte de unos, y con complejos por parte de otros.
Con
motivo de este tema y con ocasión de las nuevas disposiciones
de la Ministra Pilar del Castillo, se han escrito y dicho cosas
que desenfocan el tema, no sé si por ignorancia o por
inquina contra la Religión.
Alguien, pretendiendo ingenuidad, dijo: “¿Cómo
se evalúa la fe?”. A lo que el arzobispo de Toledo
contestó: “No se evalúa la fe sino la enseñanza
de una disciplina concreta que no es ninguna intrusa dentro del
marco escolar”. Algunos partidos apelan a la inconstitucionalidad
(argumento que se suele usar cuando no se tienen argumentos); y
algún político muy conocido, por su cuenta, ha salido
con una ‘pata de ganso’, que también revela
falta de mejores razones.
No
se olvide que a la asignatura de Religión siguen optando
un gran porcentaje de familias y alumnos. Según los últimos
datos el 85%.
Al
menos, para llegar a algún entendimiento sobre el tema
de la Religión tengamos claro de qué estamos hablando.
La asignatura de Religión
tiene dos vertientes: una, la confesional, correspondiente a cualquier
credo con que el Estado tenga suscrito acuerdos, cuya enseñanza
está regulada por los credos correspondientes, como no puede
ser de otra forma; y la aconfesional, que versa sobre Historia
de las Religiones y que será impartida por profesores de
Historia o Filosofía, regulada por las Comunidades Autónomas.
A partir de ahí, no confundamos ‘churras con merinas’.
Toda
la novedad en los nuevos decretos de desarrollo consiste en que
en el curso 2004/2005, desde los 12 años, las dos opciones
son computables para la nota y para pasar curso, cosa que no
sucedía ahora.
Aunque en ningún caso se tendrá en cuenta para la
obten-ción de becas. Al menos, que sepamos de qué estamos
hablando.
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