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EDITORIAL

Campaña de Publicidad de la Iglesia

Hace poco se aprobó la ley de la “financiación económica de la Iglesia” asignándole un tanto por ciento de la declaración de los contribuyentes que quieren ayudar voluntariamente a su mantenimiento.

Nunca la Iglesia ha hecho alardes de todos sus compromisos, desde el campo educativo, pastoral, asistencia social, hasta su acción en campos de emisión en los países más pobres. Los centros de ancianos, leprosos, hospitales, colegios, ayuda al tercer mundo pueden presentarse como acciones positivas de la Iglesia en la sociedad o como testigos fidedignos de su compromiso social.

Ahora la Iglesia necesita fondos para mantener todas las obras que regenta y para su propia orga-nización interna. La solución se ha buscado en que los fíeles o todos aquellos, que sientan esta labor ejemplar como necesaria, aporten su granito de arena a las acciones de la Iglesia.

Su spots publicitarios están pensados para crear conciencia en todos, principalmente entre los creyentes, de la necesidad y obligación que tenemos de ayudarla para mantener su presencia pastoral en el mundo.

Esta publicidad está totalmente al margen de toda política y de los nuevos acuerdos con el Gobier-no. Su finalidad es “informar a los contribuyentes de la necesidad de marcar la casilla sobre su aporta ción a la Iglesia o a otras necesidades y además poner al alcance de todos la aplicación práctica de ese dinero que todos aportamos”. Siempre ha habido y hay muchos, que han encontrado en la Iglesia la olución a muchos problemas, pero todavía hay infinidad de personas que necesitan ayuda inmediata y no se hace por falta de medios. Es necesario tomar conciencia de todos estos problemas.

En estos spots publicitarios se muestran imágenes de la acción de la Iglesia en todos los campos donde hay problemas y son un toque de alarma para que todos cooperemos para solucionar estos problemas de los más necesitados del mundo.

Debemos tomar conciencia de la necesidad de ayudar a la Iglesia, no sólo por su labor social y asistencial, sino también por el servicio que ofrece a la sociedad, liturgia, sacramentos.

Ya es hora de que la Iglesia presente a la sociedad todo lo que hace y todo lo que necesita. Todos nos sentiremos más tranquilos y felices de ayudar a los demás mediante la acción social de la Iglesia.