e habla de un millón trescientos mil niños españoles que han sufrido la separación o el divorcio de sus padres desde que se aprobó la ley del divorcio en España. Aún reconociendo que, en algunos casos, ésta es la única solución de ciertos matrimonios a fin de terminar una situación insostenible, tanto los psicólogos como los psiquiatras alertan sobre los peligros que acechan a los hijos al verse privados de sus padres.
l Instituto de Política Familiar (el IPF) en el balance que hace de la familia en España (2004-2005), considera que el balance es totalmente negativo. El recordado Juan Pablo II, en el último Encuentro Mundial de la Familia, que tuvo lugar en Manila, en 2003, declaró que “La familia fundada en el matrimonio es patrimonio de la Humanidad, es un bien grande y sumamente apreciable, necesario para la vida, el desarrollo y el futuro de los pueblos”. La psicóloga californiana, por traer algún ejemplo, Judiht Vallerstein, dice que el divorcio “tiene consecuencias devastadoras para los hijos”. En esto están de acuerdo todos los psicólogos.
as cifras están ahí: en el año 2004, 52.591 matrimonios se divorciaron y 82.340 se separaron. Y desde la entrada en vigor de la ley del divorcio, en el año 1981, se ha superado ya el millón de separaciones y los 700.000 divorcios. Siendo esto dramático para ambas partes, para marido y mujer, aún es todavía más grave y de peores consecuencias para la parte más débil e indefensa como son los hijos, para los que las consecuencias perduran en el tiempo y, en ocasiones, toda la vida. Los padres no deberían olvidar la profunda sensación de pérdida y tristeza de sus hijos cuando se produce el divorcio o la separación de sus padres. Según las distintas edades en que sucede la separación o divorcio de sus padres, padecen unos trastornos psíquicos distintos, pero todos graves. Esta es una importante responsabilidad de los padres, a quienes Dios pedirá cuentas por sus egoísmos, y a los que también tendría que pedirles cuentas la sociedad, por la negativa influencia que tienen sobre ella tantos niños inadaptados.