EDITORIAL
El valor sagrado de la vida humana

el Papa ha vuelto a hablar de la vida humana en una homilía en la iglesia de Santa Ana de Roma: “el hombre no es propietario de la vida sino más bien custodio y administrador”. Este es un principio que rechina con la mentalidad actual de que cada cual es dueño de su cuerpo y hace con él lo que le place. Especialmente el Papa levanta la voz en defensa de la vida en sus estadios más débiles, como son en su estadio embrionario, como en su último estadio con la eutanasia.

el Papa nos avisa sobre una previa premisa a toda tarea asistencial, se debe tener un compromiso serio en favor de la vida, válido para cualquier grupo humano que trabaje por la tarea asistencial, pero especialmente importante para los cristianos. La actitud siempre favorable al “otro”, sin exclusiones ni discriminaciones. Y en especial para la “vida naciente marcada por el sufrimiento y la marginación, particularmente en su fase terminal. Toda vida humana “merece siempre ser defendida y promovida”, dice el Papa.

un principio que choca frontalmente con el hedonismo rampante en el mundo de hoy.

comprendemos que es muy fácil dejarse arrastrar por la cultura que se quiere implantar desde gente que se llama a sí misma progresista o con el pretexto de mostrarse progresista. Pero este es un concepto que se utiliza cuando no se tienen otros argumentos para defender algo. Es contradictorio que quienes hacen bandera de “no a la guerra”, después no estén por el sí a la vida en cualquiera de sus estadios. Revelan una gran inconsecuencia. La Iglesia, precisamente porque está contra la guerra, contra cualquier clase de guerra, no puede menos de estar a favor de la vida, condenando el aborto, la utilización de embriones con fines terapéuticos y en contra de la eutanasia.

que esto no es ser progresista, pues bendita la hora en que no se es progresista. ¡Alabado sea Dios!