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EDITORIAL

Una de las preocupaciones más importantes de la Iglesia son las vocaciones sacerdotales.
El Papa en sus viajes siempre hace alusión a las vocaciones sacerdotales y anima a los jóvenes, esperanza del futuro, que acojan, con ilusión, la llamada de Dios al Sacerdocio.

Toda la Iglesia es corresponsable de esta llamada del Papa en favor de las vocaciones. España en el año dos mil seis aportó casi tres millones de euros para la formación del clero nativo.
Gracias a los donativos y la concienciación de toda la Iglesia orando a Dios han aumentado las vocaciones sacerdotales en el mundo. Los seminaristas de los países de misión duplican a los de Europa.
La preocupación nace en Europa donde las vocaciones sacerdotales disminuyen considerablemente.

Las causas son la progresiva desvaloración de todo lo religioso, el secularismo, el laicismo, la relajación en las costumbres y el deterioro de valores primordiales.
El progresismo nos ha traído una nueva cultura, que nos aleja de toda responsabilidad y nos ofrece una vida cómoda, materialista y ajena a todo aspecto religioso.

El Papa nos envía mensajes en los que nos “alienta a intensificar la oración para que las vocaciones aumenten en número y calidad” e “insiste en que es necesaria una educación y la oración para escuchar la llamada de Dios”.

La acción de la Obra Misional Pontificia y la ayuda de todos los creyentes nos da la ilusión de una esperanza positiva de futuro para la Iglesia.

VOCACIONES SACERDOTALES