EDITORIAL
Tenemos que acostumbrarnos a caminar con el viento en contra

Esto lo ha dicho el arzobispo de Pamplona, D. Fernando Sebastián. El último barómetro del CIS suspende a la Iglesia con un 3,84 sobre un 10 y con esa pobre nota aparece como la institución menos valorada. Amadeo Rodríguez Magro, en el nº 2.545 de «Vida Nueva» se ha preguntado: «¿significa eso que la Iglesia en España va mal?» Y él mismo se responde: «Significa simplemente que no responde a las expectativas de muchos de los consultados. Y vuelve a preguntarse: «¿Debe la Iglesia seguir la corriente de la vida y la mentalidad social, como aparentemente se le pide?» Y se responde: «Pues según se mire. En aquellas verdades y valores que coincidan con los que ella custodia, vive y promueve, por supuesto que ha de colaborar con todos, pero si ir al paso de la gente exige apartarse de la voluntad de Dios y de las enseñanzas y exigencias del Evangelio, entonces para ser fiel a sí misma, tendrá que aceptar la incomprensión, no importa si de muchos o pocos.»

Suscribimos totalmente esto. Aparte de posibles errores y tropiezos que podamos cometer algunos miembros de la Iglesia, sabemos que todo lo que depende de los partidos o del gobierno puede manipularse. Y el CIS más. No sería la primera vez. De todas formas hay que estar siempre por la verdad y no por la popularidad, aunque nos duela. A lo mejor este resultado del CIS indica que las cosas van bien, es decir, que la Iglesia no se doblega ante el viento de lo que gusta a la gente o de lo que esté de moda.

por otra parte, D. Fernando Sebastián, no sin cierto humor, nos avisa: «tampoco está tan claro que antes nos quisieran quienes no nos quieren ahora... lo que pasa es que se notaba menos.» Y ya más en serio, nos recuerda que esa baja valoración de la Iglesia «es una consecuencia del laicismo. Quienes no creen en Jesucristo ni en el Evangelio es lógico que no entiendan ni valoren la vida y las acciones de la Iglesia» ni siquiera su gran labor social.

por lo demás, habría que ver qué entiende la gente encuestada por Iglesia. Si los mismos cristianos más practicantes no lo tienen tan claro, qué se le va a pedir al ciudadano que se le pregunta en medio de sus quehaceres diarios, que responda rápidamente y dé una valoración sobre la Iglesia, una institución que es constantemente ridiculizada o callada por los medios de comunicación. Las innumerables actuaciones de la Iglesia a favor de la sociedad en sus estamentos más necesitados, en defensa de los valores humanos, a favor de la justicia y de la paz... en la predicación del mensaje de amor que es el Evangelio de Jesús... Hasta puede que, en el momento de la encuesta, la Iglesia quede reducida al recuerdo del último posible disgusto que tuvo esa persona con el cura de su pueblo o de su parroquia.

En definitiva, todos lo que somos y nos sentimos hijos de la Iglesia, de la que Cristo es la cabeza, como decía el arzobispo de Pamplona: «No pasa nada, tenemos que acostumbrarnos a caminar con el viento en contra».