odo está planificado. El laicismo, que hunde sus raíces en el pensamiento de los siglos XVIII y XIX, el anticlericalismo y el rechazo a cualquier religión, especialmente a la Iglesia católica, sólo tiene un contenido ideológico y sectario.
quién daña que la Iglesia católica convoque a misa los domingos? Precisamente en los oficios religioso-litúrgicos se predica la humil-dad, la mansedumbre, la justicia, el perdón para los enemigos. Todos se desean la paz y piden por la paz, por las familias, por los enfermos, por los difuntos…? ¿A quién daña nada de esto?
i a esto se añade la ayuda que la Iglesia católica presta a las obras sociales de caridad, como es a los emigrantes, a los transeúntes con comedores gratuitos, ayuda a los toxicómanos, discapacitados, ancianos… ¿A quien daña nada de esto?
or lo demás, entre los católicos practicantes, los que tratan de vivir su fe con compromiso, no es muy probable que surjan violadores, narcotraficantes, maltratadores o terroristas.
odo esto revela que, aunque el Estado sea aconfesional, esto no obsta para entender que la fe cristiana constituye para la humanidad un bien muy grande, porque aporta a la sociedad instrumentos morales eficaces para el logro de la paz y la convivencia ciudadana.
a fe del auténtico creyente es fuente de bien común. Por el contrario, los países más escépticos o agnósticos, indiferentes a la religión, y por tanto a la trascendencia, se encuentran a la cabeza de la violencia doméstica y ostenta el triste récord del suicidio entre jóvenes.