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EDITORIAL
Un libro muy importante

El Papa, Benedicto XVI, nos ha obsequiado con un libro sobre Jesucristo, «Jesús de Nazaret» fruto de la trayectoria interior de su vida, de sus preocupaciones como Teólogo y de su amor a la verdad y a la necesidad de un análisis profundo sobre Jesucristo que sirva de reflexión a todos para enamorarnos de Él y de su mensaje. Este libro es una obra personal, fruto de su experiencia y vivencia como cristiano que está fuera del magisterio de la Iglesia, escrito con la autoridad que le confiere su formación teológica y con la finalidad de presentar la auténtica figura de Jesús que aparece muchas veces recortada y rebajada.

Las perspectivas del libro, desde un punto de vista de simple lector, produce la sensación de encontrarte con el Jesús real, histórico, enraizado en Dios.
Su lectura implica a todos, creyentes y no creyentes, ya que presenta un Cristo vivo y un Cristo cuya luz ilumina al creyente, con una claridad de pensamiento y una gran belleza en la exposición.

Este gran acontecimiento, que será traducido, según la información que dispongo, a veinte idiomas y vendido en más de treinta países, nos da una
pequeña idea de su importancia y asegura que será un “best seller” no sólo por la importancia de su autor, sino porque la figura de Jesús de Nazaret traspasa el tiempo e interesa en todos por su mensaje de amor y esperanza.

La figura pública de Jesús comienza con su bautismo y a partir de esta presentación, confirmada por el mismo Dios, va desglosando algunos rasgos importantes de su personalidad y de su mensaje.

Este Jesús es el Mesías anunciado, esperado y presentado ante el pueblo judío. Él es capaz de enseñarnos su contacto con Dios, mediante la oración,
su mensaje de amor mediante las parábolas del hijo pródigo, el buen samaritano y el pobre Lázaro. Parábolas que representan la gran preocupación de Jesús de Nazaret por los más necesitados de la sociedad.

Su figura la reviste con las imágenes del pan, del pastor, el agua, la vid y el vino, como signos de vida, para presentarnos al final el misterio de su transfiguración, que refleja su auténtico misterio en Dios.

Lo podemos llamar Jesús de Nazaret, Hijo del hombre, el que es, el Hijo de Dios y todos nos indican el misterio de su persona en Dios y su acercamiento al hombre.