ste fue el lema del Congreso de Apostolado Seglar celebrado en Madrid del 12 al 14 de noviembre pasado. El congreso abordó las características del laicado católico, llamada a la santidad y a la misión, es decir, a predicar el Evangelio en la vida pública. En las encuestas preparatorias para el Congreso los seglares calificaban su presencia en la vida social y pública de “muy escasa, acomplejada, pobre, insuficiente, poco significativa, con fe vergonzante, sin saber dar testimonio”. Aunque una minoría consideraba su presencia “bastante importante y digna de ser tenida en cuenta, no masiva pero sí significativa”. Algunos seglares se quejaban del ‘trato infantil al laicado’ por parte de la institución eclesial.
l rico mundo del laicado católico tiene que encontrar su impulso, su dinámica y su estilo de vida en la vida laica con autonomía, aunque con atención a las orientaciones pastorales del pastor de la diócesis. El laico tiene que salir a los cuatro vientos e intentar dar respuesta evangélica a los varios problemas de la sociedad y de la comunidad cristiana. Hay que aceptar los retos que plantea esta época, como el secularismo e incluso la falta, en ocasiones, de una formación adulta e integral en los propios cristianos. También se debe afrontar la situación de laicismo beligerante, del ateísmo “confesante”, de la indiferencia religiosa, de la escasa estima de los valores humanos, las situaciones de injusticia y pobreza, etc. A muchas de estas cosas tienen que salir al paso la jerarquía, los sacerdotes, religiosos... mientras el seglar, con raras excepciones, se limita a ser, en todo caso, piadoso.
ay que esperar una primavera del laicado en la Iglesia. La jerarquía eclesiástica no puede tener en la sociedad la influencia que tenía en otras épocas, ni el laicado cristiano puede estar siempre esperando que los obispos le solucionen todos los problemas. El obispo es el principal responsable de la Iglesia diocesana, pero no puede ser apagafuegos directo de todos los problemas. El laicado debe dar un paso adelante y saber actuar en una sociedad laica y con tendencias laicistas.
jalá este Congreso dé un impulso para que los seglares cristianos se tomen en serio el importante papel que están llamados a hacer en medio de la sociedad! Pero también para que por parte de la jerarquía eclesial se le dé al laico su verdadero lugar en la Iglesia. Es importante “potenciar el asociacionismo de los laicos”, trabajar por la “síntesis entre fe y vida”, como por la justicia a contracorriente, sin acomodarse...