El Espíritu de la "Cum Nulla"

El espíritu que subyace en la “Cum nulla”, después de 550 años y en plena celebración de la misma, está enriqueciendo a la Orden con una apertura a nuevas formas de vida para vivir el carisma carmelita. Este documento del Papa abrió la Orden de forma canónica para poder admitir a vivir el carisma carmelita a las mujeres, que llevaban mucho tiempo espiritual y extraoficialmente practicando el carisma carmelita, como también a los laicos en general, hombres y mujeres, solteros y casados. Seglares, éstos últimos, que deseaban vivir nuestra espiritualidad permaneciendo en sus casas y en sus trabajos.

En esta bula de Nicolás V había mucho más que una simple concesión pontificia. Era una orientación del Papa para que el carisma carmelita no quedara anquilosado a sólo una forma de vida para hombres. La Orden aprendió, gracias a ella, a abrirse a “los signos de los tiempos” en cada momento histórico. Cosa que ya había hecho a principios del siglo XIII, al llegar a Europa. El Papa les hizo ver que su estilo de vida eremítico, en aquel momento, y

en Europa, no era lo que la Iglesia necesitaba. Mediante unas leves modificaciones de su Regla, el Vicario de Cristo, les declaró ‘mendicantes’, dentro de la fidelidad a sus orígenes. A través de sus largos siglos de existencia, la Orden del Carmen ha tenido siempre sensibilidad para descubrir los verdaderos signos de los tiempos y cintura para acomodarse a ellos.

Lo inmutable es la ‘vida de comunidad’, el ‘retiro’ y la ‘oración’. Secundario es el lugar donde se lleve a cabo estas tres cosas. La ‘vida de comunidad’ para el carmelita es reflejo de la vida trinitaria, como se dice en nuestras constituciones de 1995. Así se sigue el propósito de la primera comunidad cristiana de Jerusalén, (nn.29 y 30). El carmelita debe estar abierto “al desarrollo de nuevas formas de comunidad”, según el espíritu de la ‘Cum nulla’. El ‘retiro’ y la ‘oración’ tocan la esencia del carisma carmelita. En cualquier forma de vida carmelita constituyen los eslabones esenciales.

Nuevas formas de vida del carisma del Carmelo, Hoy:

a) Nuevas formas de vida eremítica
Está claro que los primeros carmelitas fueron eremitas, que vivían “en obsequio de Jesucristo”, dando culto a Dios en la soledad y silencio del Carmelo. A partir de los cambios de Inocencio IV, que “declaró, corrigió y

 

mitigó” la Regla (1 de octubre de 1247) para acomodarse a los ‘signos de los tiempos’ del siglo XIII en Occidente, la mayoría de los Carmelitas viven en comunidad y están comprometidos en un apostolado activo. Esto no fue obstáculo para que la vida carmelita se

SIGUIENTE PÁGINA »»