Con
un fondo verde esperanza viven su vida al compás del Espíritu de Jesucristo. He aquí sus
nombres para la historia, de izquierda a derecha, P. Rafael
de Luque Moreno, P. Agustín Cobos Díaz y P. Manuel
Sánchez León. Llevan en América (Venezuela
y Colombia) la friolera de 50 años. Partieron de Hinojosa
del Duque (Córdoba), allá por los últimos
meses de 1954, con el solo deseo de gastarse por el Evangelio
en favor de nuestros hermanos los hombres.
Desde aquellos días entrañables en los que todavía tenían
fresco el óleo de la ordenación sacerdotal en sus manos, con un
puñado de grandes ideales en el corazón y la sonrisa a flor de
labios, ha llovido mucho. Sólo Dios y Nuestra Madre, Santa María
del Monte Carmelo, conocen su trabajo generoso en la viña del Señor.
En este tiempo han levantado iglesias, colegios, capillas y el contacto riquísimo
con el pueblo de Dios, gentes sencillas, que nos evangelizan al ser evangelizadas.
Cincuenta años, por tres, que son 150, tienen muchos días. Al principio
fueron jornadas de recia brega roturando campos para la siembra. Hoy se puede
decir que es el tiempo de la siega. Las vocaciones han florecido y hay un racimo
de sacerdotes carmelitas venezolanos que trabajan en el mismo tajo. Es tiempo
de gozo desbordante. En estos momentos recordamos también a todos aquellos
carmelitas, hijos de la Provincia Bética, que pusieron su granito de arena
y que son muchos. Algunos están ya en la Casa del Padre. ¡Felicidades,
hermanos!
KARMEL