Esta institución sevillana, de gran prestigio, lleva a cabo muchas actividades culturales. Entre ellas, por su influencia social y carácter popular, destaca la CABALGATA DE LOS REYES que sale por las calles la tarde del 5 enero.
Su Presidente es D. Enrique Barrero González, Letrado Jefe de la Asesoría Jurídica del Ayuntamiento de Sevilla quien está dando al Ateneo un notable y vigoroso impulso cultural, con numerosas publicaciones y actividades plurales, en la línea de objetividad e independencia propia de la ya secular institución. Destacamos, por lo que a nosotros toca, el ciclo de conferencias sobre “Órdenes y Congregaciones Religiosas en Sevilla” del que fue Coordinador el carmelita P. Ismael Martínez Carretero, otro sobre “Grandes hitos de la espiritualidad contemporánea: Teresa de Lisieux, Ángela de la Cruz, José María Escrivá y Juan XXIII” y el anual ciclo mariológico que organiza en la sede del Ateneo la Revista Miriam que publican los PP. Car-melitas Descalzos.
Nadie mejor que D. Enrique puede hablarnos del Ateneo y sus actividades. Nos acercamos a su Despacho, en la sede del Ateneo, nos recibe muy amablemente, y le expreso mi deseo de hacerle una breve entrevista para la revista Escapulario del Carmen. Me doy cuenta de que es una persona muy ocupada, por su cargo, y no dejan de entrar y salir el secretario, Dr. Pérez Calero, Mª Ángeles y Rafael para comunicarle algo al Presidente o recibir algún encargo. D. Enrique es suscriptor de nuestra revista, de la que dice
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ENRIQUE BARRERO GONZÁLEZ,
PRESIDENTE DEL ATENEO DE SEVILLA
que la lee con gusto todos los meses. Ama-blemente se dispone a contestarnos.
-Brevemente, D. Enrique, ¿qué es el Ateneo?
Una asociación cultural privada, autónoma e independiente, fundada en 1887 por el Catedrático de Sociología Manuel Sales y Ferré. El Ateneo es hijo de la Ilustración y participaba en los momentos fundacionales del espíritu de la Institución Libre de Enseñanza; pretendía remover las aguas estancadas de una cultura conservadurista y aportar elementos para la renovación y el progreso de la sociedad. Aquellos principios fundacionales, debidamente actualizados, coinciden hoy con los principios y valores consagrados en nuestra Constitución de
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