Apertura
del
Proceso
sobre
la fama
de santidad
del Beato
Nuño
Á lvarez
Pereira

El domingo, 13 de julio de 2003 se celebró con gran solemnidad la apertura del proceso sobre la fama de santidad del Beato Nuño Álvarez Pereira. El marco de la ceremonia no pudo ser más significativo: las ruinas del viejo Carmen de Lisboa, por él fundado, y que se convirtió en el buque-insignia del Carmelo portugués.

Fue presidido el acto por el Emmo. Sr. Cardenal Patriarca de Lisboa, Monseñor José Policarpo.
Numerosísimo fue el público asistente que participó y siguió con fervor los rezos y cantos que acompañaron a los nombramientos protocolarios.
Alma de la organización fue el P. Francisco Rodríguez, carmelita y comisario de las Terceras Órdenes de Portugal, en calidad de Vice-Postulador de la causa, nombrado por el P. Felipe Amenós, postulador general de las causas de canonización de la Orden del Carmen, quien también estuvo presente en el acto.


Las ruinas del Carmen de Lisboa el día 13 de Julio de 2003.
En primer plano el Emmo. Cardenal Patriarca de Lisboa
y el P. Francisco Rodríguez.
Según nuestras noticias han comenzado ya las sesiones en las que el tribunal, nombrado para el caso, está recogiendo los testimonios de testigos que acrediten la fama de santidad del Beato Nuño Álvarez Pereira. Simultáneamente una comisión histórica trabaja en la recopilación de documentos sobre esta fama a lo largo del tiempo. La comisión histórica lo tiene fácil y difícil. Fácil, porque son abundantísimos los documentos sobre la estela de la vida edificante de quien se conoce como el santo Condestable; difícil, porque se exige gran poder de síntesis para presentar los más importantes.
El día 13 de julio de 2003 fue un día histórico para la iglesia portuguesa y para la Orden del Carmen.
Esperemos que todo discurra con normalidad y podamos pronto venerar, como santo, a Beato Nuño Álvarez Pereira.
Quienes tuvimos el privilegio de asistir a esta ceremonia deslumbrante, no la olvidaremos fácilmente.
El Carmelo lusitano, cuya historia cautiva y atrae irresistiblemente, vive también la emoción incontenible del momento presente.

B.V.